Jóvenes quiteños: colectivos, comunidades políticas y espacio público
por Alejandra Santillana1. IntroducciónEn vísperas de la conmemoración de los 200 años de la independencia del Ecuador, se vuelve fundamental la reflexión sobre aquellos sectores que se van configurando como nuevos actores sociales y políticos y que a través de sus dinámicas, estrategias, demandas, discursos y mecanismos colectivos, disputan nuevos sentidos de comunidades políticas, ponen en cuestión la idea de nación tradicional y redefinen el espacio público. En el marco del “Eje temático 4. Movimientos, Actores y Prácticas del Cambio Político Contemporáneo (1990-2009)” del Proyecto Políticas de la Memoria, y Descolonización en el Ecuador Bicentenario. El proyecto Políticas de la Memoria, y Descolonización en el Ecuador Bicentenario (1809-2009) la presente investigación se suma a este esfuerzo por reactivar la memoria histórica y reflexionar desde las organizaciones de jóvenes, estas múltiples identidades, tensiones y maneras de hacer política en un contexto neoliberal de reducción del Estado
[1], fuerza y declive del movimiento indígena y agendas para la juventud. Se abordará la historia de tres colectivos de jóvenes que surgieron en Quito en tres momentos relativamente cercanos 1995, 1994 y 2000. Para lograrlo se realizaron entrevistas a sus miembros, se revisaron documentos producidos por los colectivos y se incluyeron logros jurídicos y cambios culturales en la ciudad.
La investigación tuvo como objetivo por un lado ampliar la mirada y los temas que algunos trabajos teóricos han hecho sobre los jóvenes, me refiero específicamente a las investigaciones sobre identidades culturales, cuerpos, territorios y participación en la política formal (Cerbino 1999; Maluf, 1999; Durston 2009), y por otro, interpela aquellas perspectivas que sobre los jóvenes ha construido el Estado en el ámbito municipal. Este documento inicia con una contextualización de la emergencia de los colectivos, es decir aquellos elementos que permiten su surgimiento, dispositivos que dan paso a su cohesión; pero fundamentalmente da cuenta de la construcción organizativa de estos tres colectivos: motivaciones para organizarse, modos de organización, estructura interna, demandas y producción de discursos, formas de hacer política, estrategias y tácticas, articulación en redes, campos de conflictividad, historia de la organización, sus periodos de auge, intensificación y también de tensión, rupturas y distanciamiento. Finalmente, incorpora brevemente las miradas y enfoques que sobre los jóvenes se ha construido en la ciudad, tanto desde la sociedad como desde el Estado. En este punto, es fundamental comprender que dicen estos jóvenes sobre el espacio público, como territorio, lugar de encuentro, disputa de conciencia o esfera de la construcción de sentidos, así como su comprensión de la política como praxis. Por último, espero que este trabajo sea un pretexto para que los colectivos de jóvenes de esta ciudad puedan discutir y analizar su papel en la última década, para encontrarse y cuestionarse con el fin de seguir construyendo utopías colectivas.
2. Que se dice sobre los jóvenes: estereotipos, mecanismos de exclusión e inclusión silenciada.
Si bien tomaré algunos autores que abordan las distintas concepciones que se tiene de la juventud, todos coinciden en que la construcción sobre los jóvenes que hace la sociedad, el Estado y los medios de comunicación suele estar basada en estereotipos ligados a un deber ser que no están exentos de paradojas y aparentes contradicciones. Es así que la juventud es vista como:
Un periodo preparatorio: Los jóvenes por lo tanto son seres que están en transición, sus identidades, sueños y actividades son únicamente mecanismos de prepararse para un futuro en donde se convertirán en adultos y lograrán “la consolidación de su desarrollo”. (Krauskopf, 2000: 120). Bajo esta mirada los jóvenes no existen como sujetos sociales porque aún no han llegado a ser adultos, por lo tanto debe limitarse su participación.
Una etapa problemática: la juventud es la edad difícil, donde se produce una crisis normativa y en donde los jóvenes son construidos desde una dimensión vinculada a la delincuencia el uso de drogas y alcohol, las pandillas, las relaciones sexuales irresponsables y peligrosas, etc. (Krauskopf, 2000: 121)
El futuro de la patria: Los jóvenes son los actores protagónicos en “la renovación permanente de las sociedades, particularmente en el contexto de la reestructuración socioeconómica y la globalización” (Krauskopf, 2000: 121). En este enfoque, los jóvenes son llamados a la participación en la sociedad tanto en la activa participación en mecanismos de la democracia formal como el voto en las elecciones, como en la incursión en el ejército y la policía como medios para defender la soberanía nacional y cumplir con la tarea de mantener el orden y la paz. Pero también bajo esta mirada, los jóvenes son los actores estratégicos para el desarrollo económico de un país, no en vano organismos como el Banco Mundial (1996) “reconoce la importancia de incrementar la inversión en el capital humano de las personas jóvenes para contribuir a la emergencia de destrezas y capacidades que les permitan actuar de formas nuevas” (Krauskopf, 2000: 121). Es decir que tanto como la OIT, el Banco Mundial y otros organismos internacionales consideran que la juventud es la población que más debe acceder a capacitaciones y tecnificaciones para la reproducción del modelo económico vigente, es decir el capitalismo y el neoliberalismo. En un estudio realizado por Sandoval dentro del grupo de trabajo de CLACSO sobre juventud, se muestra cómo ésta es por un lado un instrumento de modernización, y por otro, un elemento marginal y peligroso. De esta manera se presenta “una tensión creciente entre la inclusión política que traen consigo las democracias y la exclusión social de la nueva fase de modernización capitalista” (Sarmiento, 1998 en Sandoval 2000: 149)
Enfoque de derechos y ciudadanía: Según este esquema, cuya máxima expresión son los Códigos de la niñez y adolescencia y los múltiples programas que en los países latinoamericanos existen (Krauskopf, 2000: 123), los jóvenes deben participar plenamente en la toma de decisiones, “la promoción de los derechos humanos toman preeminencia las relaciones cívicas, el fortalecimiento de las capacidades y derechos juveniles y la ampliación de los atributos de la ciudadanía en la constitución de las identidades” (Krauskopf, 2000: 123). Se amplía la noción de ciudadanía y se abandona la noción de la juventud como problema, de la ciudadanía vinculada únicamente al derecho al voto se privilegian “las prácticas sociales entre el Estado y los actores sociales que dan significado a la ciudadanía” (Krauskopf, 2000: 123).
Quizás es importante para la investigación en cuestión, señalar que en esa misma línea binaria donde el ser joven implica o ser marginal y peligroso o ser actor fundamental para el desarrollo de un país, hay también otra construcción dicotómica y fragmentada que compara al joven actual con aquel de los años 70, bajo esta mirada de un deber ser vinculado a la política, la juventud de los años 70 era comprometida y militante y en cambio ahora los jóvenes son consumidores: acríticos y conformistas (Sandoval 2000: 148). Cuando analicemos los tres casos de organizaciones juveniles en Quito intentaremos mostrar los pliegues y matices que implican estas identidades y ese que hacer político.
En todo caso es importante dejar sentado que la definición de juventud va más allá de lo estrictamente demográfico, y debe considerar también elementos sociológicos, es decir que debe abordarse los contextos donde estas juventudes se desarrollan, cuáles son su referentes y momentos de articulación (Fernández, 2000: 88)
.
3. Contexto: Neoliberalismo y enfoque de políticas para la juventud
Frecuentemente cuando se habla de los jóvenes el enfoque está anclado en un deber ser, es decir en qué deben pensar los jóvenes, en torno a qué deben organizarse, cómo deben hacerlo, y generalmente ese deber ser está íntimamente relacionado con generaciones pasadas de jóvenes donde la imagen del joven militante y comprometido es el horizonte al que los jóvenes de estas nuevas generaciones deben adscribirse. Propongo que para reflexionar sobre las organizaciones políticas de jóvenes es urgente “comprenderlos en su relación con la situación histórica y social que les toca vivir, pues más que de un actor se trata de un emergente” (Urresti, 2000:178). Los jóvenes organizados que fueron parte de esta investigación se reconocen como colectivos urbanos (Entrevistas Margarita Aguinaga; Cora Cadena; Xavier León). De las entrevistas y observación participante, se desprende que el término colectivo hace referencia a una forma organizativa caracterizada por: a. no agrupa a numerosos miembros, es decir que no es un partido político ni un movimiento social; b. la toma de decisiones suele darse entre todos los pertenecientes, no hay un espacio centralizado en la toma de decisiones; c. al ser pocos miembros, sus estrategias generalmente van vinculadas con la toma del espacio público, la desobediencia civil, son productores simbólicos de prácticas creativas (mediáticas mayoritariamente o en la calle); d. debido a su estructura buscan aliados o trabajan en redes con otros colectivos u organizaciones, a veces también cumplen el papel de acompañar a organizaciones o movimientos sociales. Miremos entonces en qué contexto surgen estos colectivos de jóvenes quiteños.
A diferencia del resto de países de la región
[2], es a inicios del gobierno de Sixto Durán Ballén en 1992, que se anuncian en Ecuador las primeras medidas claramente neoliberales. El discurso neoliberal de esos años sostenía la importancia de la “reforma y modernización del Estado, bajo una agresiva desburocratización y reducción del gasto público” (Sánchez-Parga, 1993: 6), que en realidad significó el despido de cien mil funcionarios públicos, el recorte progresivo de programas sociales e instituciones estatales, la eliminación de políticas sociales en el marco de un Estado social y la reducción de la ciudadanía a ámbitos de consumo y clientelaje, ahondando en la destrucción de esferas públicas y subsumiendo lo público al interés privado. No me detendré a ahondar en los múltiples y complejos impactos que tuvieron las medidas de ajuste estructural en el país, solo me referiré a las más relevantes para el sector de los jóvenes entre 15 y 29 años.
El informe Saprin nos proporciona un completo análisis del impacto de las políticas neoliberales en Ecuador en estas dos últimas décadas (ver
www.saprin.org/ecuador/research/mnaranjo.pdf). El primer impacto se visibiliza en el debilitamiento del aparato productivo nacional sobretodo en el caso de la pequeña y mediana producción, privilegiando las actividades relacionadas al comercio exterior y al sistema financiero. Las capacidades productivas nacionales se han transferido en estos últimos veinte años al sistema financiero. Los grandes beneficiados de estas políticas han sido en primer lugar todos quienes están vinculados con el capital financiero – especulativo, a la exportación de materias primas y a la importación de bienes suntuarios. La reestructuración del aparato productivo ha significado que ciertas actividades productivas ya no sean relevantes para las necesidades de la acumulación capitalista, actividades que no cuentan con tecnología y dependen del mercado interno. Esto explica el crecimiento del desempleo y el subempleo, las actividades informales y la microempresa.
El segundo impacto, es el incremento de la pobreza que ha generado procesos de ruptura y debilitamiento de las estructuras colectivas y los tejidos sociales, facilitando la explotación laboral y elevando el índice de migración rural. La situación económica ecuatoriana tiene como resultado un fenómeno de diferenciación social. La diferenciación social nos revela un empobrecimiento de gran parte de la población indígena, que debe enfrentarse al mercado de trabajo (albañiles, jornaleros, etc.) de forma individual o que debe migrar a las ciudades.
Otra consecuencia es el aumento en la tasa de desempleo abierto que para la PEA urbana aumentó del 7.0% en 1988 al 9.3% en 1997 (Sapri, 1999:75). Según el informe, una de las diferencias más significativas de estos años en relación a otras etapas que vivió el país, es que la composición histórica del desempleo tuvo tres características fundamentales:
a. Afectó mayoritariamente a la población joven: “entre 1990-96 el desempleo en la juventud creció a una tasa anual promedio del 17% y del conjunto de desempleados” (Sapri 1999:75)
b. A la población medianamente educada, de esta tasa el 52% corresponde a población con instrucción secundaria
c. A la población primaria: es decir que de esa tasa, el 22% tenía instrucción superior.
El desempleo afectó sobretodo a la mano de obra compuesta por mujeres y jóvenes, sino que su incidencia se ha manifestado en la población primaria. Al revisar las cifras de la población que ha quedado sin empleo en el transcurso del período en referencia: el peso relativo de los cesante dentro del total de desocupados pasó de 48% a 62% (Ibídem).
Es en este contexto neoliberal de recorte de políticas sociales, incremento de la desigualdad social y económica, profundización del modelo de desarrollo social excluyente (OIT 2), pérdida de muchos de los derechos laborales y empeoramiento de las condiciones laborales, aumento del desempleo, condicionamiento de lo público a los intereses privados y mercantilización de la sociedad, que se genera en el país agendas, programas y enfoques sobre los jóvenes a la par que a finales de los 90 y comienzos del 2000, se van configurando colectivos de jóvenes que responden a temáticas políticas, culturales y sociales que en algunos casos, refuerzan y en otros cuestionan, matizan y negocian las miradas y políticas que las instituciones públicas, las ONGs, las instituciones internacionales y el mercado han hecho sobre ell@s.
Podríamos ubicar algunos períodos que desde el Estado van marcando las políticas públicas hacia los jóvenes,
a. Período entre 1950 y 1980, políticas educativas y uso del tiempo libre. Durante estos años los países de América Latina realizaron una fuerte inversión en educación con el objetivo de universalizarla en todos los sectores socioeconómicos, así esta política social afianzada en un modelo integrador permitió el acceso de los estratos bajos y medios bajos a la educación secundaria y universitaria. Se amplía entonces la moratoria social para los jóvenes, quienes tienen aún más tiempo social y estatalmente reconocido para prolongar su estatus de aprendizaje y preparación (Abad 2002:123).
Sin embargo a pesar de la importante inversión en cuanto a cobertura y a “que había un horizonte optimista de ascenso social y mejora en los estándares de vida a través del trabajo y la escuela” (Abad 2002:124), la calidad de la educación fue decreciendo en el marco de la profundización de las desigualdades económicas y sociales que fueron otorgando un acceso óptimo y una mejor calidad educativa a sectores medios y altos (OIT 2000:9). En este periodo se combina tanto una noción de Estado enfocado a lo social y a la educación como área importante, y una idea de la juventud arraigada en la noción de la transición. La juventud es para el estado un momento de preparación para ser adultos (OIT 2000:9) y se genera una especie de oferta estatal para “ocupar creativamente el tiempo libre de los jóvenes” (OIT 2000:9) con el objetivo de integrarlos a la sociedad. Como sostiene Abad
“la masificación de la televisión y el impulso de poderosas industrias culturales, dieron paso a fenómenos que con orígenes distintos pero confluentes en su desarrollo, reivindicaron un punto de contraste generacional con la herencia cultural adulta: la revolución sexual, la aparición de consumos culturales juveniles y el ascenso de la participación política de los estudiantes universitarios” (Abad 2002: 123).
Se va gestando un fuerte movimiento estudiantil en alianza con los sectores populares, con demandas de cambios sociales y económicos profundos. En los años 60 y con el referente de la revolución cubana: “los estudiantes universitarios organizados y movilizados crecientemente, comenzaron a influir luego en la formación de agrupaciones de izquierda, y hasta de movimientos guerrilleros…en los años 60”. (OIT 2000:10). Sin embargo, se gesta desde el Estado una serie de mecanismos de control sobre la movilización social (OIT 2000:10) que tuvo consecuencias directas en las organizaciones estudiantiles y en esa posibilidad de construir una alianza más programática y sostenida entre los universitarios, la izquierda urbana y los sectores campesinos. Además el Estado fue coartando la posibilidad de que este momento de alta movilidad social influya y defina al resto de sectores sociales.
b. De la criminalización de la juventud ligada a la pobreza a los primeros programas neoliberales 1980. Un poco antes de comenzar la década de los 80, a finales de los 70 en el mundo se produce una seria de movimientos que demandaban la construcción de un mundo distinto desde varias luchas. La Guerra Fría estableció un imaginario geopolítico “polarizado por dos modelos” (Abad 2002:124), estos fueron los liberalismos democráticos, con economías capitalistas, y los regímenes estatales de partido único, con economías socialistas. Frente a esto emerge una tercera vía constituida por el Movimiento de los No Alineados, cercano al movimiento de liberación anticolonialista y constituido fundamentalmente por jóvenes. La revolución cubana y el gobierno de Allende, el Concilio Vaticano II y el Movimiento de Curas por el Tercer Mundo, aportaron a la radicalización de los movimientos estudiantiles en la lucha contra el imperialismo y las desigualdades sociales (Abad 2002:24-25). Se fue construyendo una conciencia nacional y latinoamericana por la emancipación económica y social, controlada y reprimida por las dictaduras instauradas en la región, sobretodo en los países del Cono Sur, donde miles de jóvenes fueron torturados, reprimidos, asesinados o desaparecidos. Los horrores cometidos en las dictaduras por los aparatos de Estado, fueron generando en los jóvenes organizados consignas que planteaban la urgencia de regresar a una democracia pero con justicia social y al respeto irrestricto de los derechos humanos.
Posteriormente a la dictadura vivida en Ecuador, durante el gobierno de Febres Cordero, en los años 80 se va construyendo sistemáticamente el perfil del anti social, donde ser joven y pobre eran elementos constitutivos del ser criminal y peligroso. A partir de los 80 y 90 se produce en el país un fenómeno doble, por un lado, se empieza a estigmatizar la condición de joven y pobreza como significado de criminal; y por otro, se implementan programas alimenticios, de empleo y asistencia sanitaria para combatir la pobreza bajo las recetas neoliberales. La situación de crisis de la deuda y de recesión conduce a los gobiernos latinoamericanos a “diseñar programas de contención para las poblaciones más afectadas por las reducciones de los ajustes sociales, muchas veces ejecutados por instituciones «de emergencia» por fuera de los ministerios, como Fondos de Inversión Social” (Abad, 2002:126-127). Si bien no existió ningún enfoque específico para la población joven, los “mayores beneficiarios” de estos programas fueron los jóvenes quienes durante esos años ya constituían de los sectores sociales más afectados por la falta de empleo, el decrecimiento en la calidad de la educación y la precarización social. Excepto países como Venezuela que en la década de los 70 desarrolla una institucionalidad pública enfocada en los jóvenes, ningún país de América Latina impulsa políticas sectoriales para jóvenes (Abad 2002:126-127).
c. Profundización de las políticas neoliberales. Desde los años 80, se implementan en los países de la región los primeros ajustes estructurales impulsados por los organismos multilaterales. El neoliberalismo tiene lugar en un contexto de recesión económica, crisis de la deuda externa, fenómenos inflacionarios y expansión de la pobreza, reformas estructurales del Estado y una drástica reducción del gasto público social, en un entorno de transición democrática y ajustes económicos que fueron empobreciendo a la población (Abad 2002:126). Como continuación de la implementación del neoliberalismo los Estados latinoamericanos llevan a cabo una serie de programas de capacitación en microempresas, servicios y atención dirigidos a los cada vez más amplios sectores desempleada:
“Se trata, en general, de programas que pretenden brindar capacitación en períodos de tiempo muy cortos, y a través de modalidades innovadoras, concentrando las preocupaciones en la pertinencia de los oficios que se seleccionan, y en la inserción laboral de los jóvenes” (OIT 2000:12)
Los jóvenes pasan a ser un actor estratégico en el avance del desarrollo económico y social de los países, mientras que se va gestando un “marco legal específico para favorecer la integración y participación juvenil en la sociedad” (Abad 2002:127). Estos programas fueron implementados por instituciones privadas de capacitación y tuvieron el objetivo de especializar en una serie de valores, formas y funciones a la población joven mas empobrecida para que cumpla un determinado rol en la estructura social del país. No se soluciona el desempleo ni la creciente precarización laboral, sino que el estado ecuatoriano administra la pobreza, especializándola en un rol que reproduce la desigualdad, refuerza los imaginarios sobre la población empobrecida. Mientras que en el informe de la OIT se sostiene que
“…por primera vez se estarían estructurando acciones dirigidas a los sectores juveniles, priorizando las necesidades del propio desarrollo, y no solamente reaccionando ante demandas juveniles o necesidades en materia de control social de dichos sectores” (OIT 2000:12)
Haber incorporado esta dimensión de lo juvenil, que supere la noción de control social directo o de presión ante las demandas de las organizaciones sociales, lo que produjo es no solo una profundización del modelo neoliberal en términos económicos, sino que fue perfilando tanto un tipo de subjetividad excluida, subordinada, funcional y estigmatizada; como un modo de ser, una ética, un sentido común neoliberal afincado en valores culturales que fomentaron la reproducción de una estructura y un conjunto de jerarquías sociales y económicas. Finalmente se constituyó en un mecanismo menos directo y más sutil, en términos culturales, para controlar a la población empobrecida.
d. Configuración de la noción de joven desde las agendas municipales y las instituciones especializadas de la problemática de la juventud. A partir de 1998 con la aprobación de un conjunto de derechos de reconocimiento de la juventud ecuatoriana y la ratificación de convenios internacionales de defensa de los derechos de los jóvenes, se crean en Ecuador instancias de la sociedad civil (Coordinadora Juvenil para la equidad de Género) ongs e instituciones estatales, tanto municipales como nacionales, para la defensa de los derechos de los jóvenes ecuatorianos. La nueva arquitectura institucional de la juventud implicó tanto la ampliación de la noción de juventud, una cierta complejización de la diversidad, el reconocimiento de derechos alrededor de la identidad, derechos sexuales y reproductivos, como la apuesta, escasa aun, para la creación de espacios lúdicos, de deporte y cultura física, artísticos y culturales, y de esparcimiento, de instancias de protección legal.
El aparecimiento de colectivos y de experiencias diversas en el campo de la organización de los jóvenes, debe comprenderse en relación a las nociones específicas que las instituciones estatales han construido sobre la juventud así como su enfoque en la definición de políticas públicas para los jóvenes, la reducción del desempleo y la garantía de empleo digno y estable, el acceso a la salud y la educación, etc.
En dos de las más recientes publicaciones coordinadas por el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, sobre los jóvenes en la capital, se muestra a la juventud como a. una construcción social; b. los jóvenes como agentes de socialización; c. los jóvenes en situación de riesgo y exclusión; y d. los jóvenes como sujetos de derechos (ADMQ 2007:23-30).
a. Como construcción social: se cuestionan las miradas que otros hacen de los jóvenes, que tienen en común la idealización y homogenización de éstos, esas miradas vuelven rígida la categoría de joven y no lo ubican en un contexto histórico, en una construcción social. Este primer enfoque plantea que la categoría de joven es producto de las demandas (ADMQ 2007:23), luchas y disputas tanto materiales como simbólicas que los jóvenes han tenido.
b. Como agentes de socialización: se aborda la socialización como una “transmisión de normas, valores, costumbres” (ADMQ 2007:24) que garantizan la reproducción social. En este enfoque, los jóvenes son “receptores de nuevas tecnologías de comunicación”, modifican sus lenguajes pero también mantienen ciertas expresiones. El enfoque propone que hay cambios en el esquema tradicional de socialización: si antes era la familia el principal agente, ahora hay una serie de otros factores que permiten la socialización de los jóvenes, de la misma manera los jóvenes se han convertido en actores de socialización mediante la “reestructuración de las relaciones mundo joven-mundo adulto” (ADMQ 2007:25) y por efecto de las transformaciones económicas, culturales y sociales que han repercutido en la idea tradicional de familia y en sus formas de funcionamiento.
c. En situación de riesgo y exclusión: este enfoque implica el reconocimiento de extensos sectores juveniles en situación de precariedad y exclusión, que viven en condiciones que estructuralmente les impide participar con plenitud en espacios privados y públicos (ADMQ 2000:25).
d. Como sujetos de derechos: El actual enfoque que tienen los organismos y oficinas estatales sobre los jóvenes es resultado de las estrategias de posicionamiento de éstos como actores sociales y de la necesidad de tener agendas y derechos específicos. El enfoque de sujetos de derechos implica concebir a los jóvenes como parte de una red de relaciones y de interacciones sociales e introduce la dimensión cultural para entender la construcción de sus identidades, imaginarios, discursos y territorios
Para esta investigación discutiremos los enfoques de riesgo, exclusión y el de sujeto de derechos por ser los enfoques que más han determinado tanto los espacios de reconocimiento de los jóvenes, las agendas públicas para éstos, cómo la identidad, discursos y estrategias de los colectivos a analizar, así como sus formas organizativas, estrategias, campos de conflictividad y rupturas.
4. Desprestigio de la universidad, crisis de los partidos políticos, emergencia del movimiento indígena y necesidad de cambio de nociones políticas y sociales.
A finales de los años 90, algunos jóvenes quiteños se organizan bajo la forma de colectivos autónomos o en colectivos que formaban parte de organizaciones más grandes; esto puede explicarse por un contexto en donde: 1) existe un creciente desprestigio de la universidad como espacio de formación política, reflejado en una universidad cada vez más distante de su corresponsabilidad y compromiso con los sectores populares, 2) la universidad deja de ser el lugar central de las demandas de la juventud; 3) los partidos políticos ya no son vistos como posibles estructuras de formación y militancia, sino que constituyen maquinarias electorales que caminan hacia el desaparecimiento de claras ideologías que los diferencien y que son concebidos como entes políticos corruptos e incapaces de lograr, vía la representación, el mejoramiento de la calidad de vida de la población; 4) el contexto de movilización de los años 90 y los primeros años de los 2000, caracterizado por un conjunto de luchas antineoliberales que cuya bandera eran las demandas por las soberanías política, económica, territorial y cultural, y en donde el movimiento indígena se fortalece como un determinante actor político que permitió la articulación de sectores urbanos ya sea desde el acompañamiento a las demandas hasta el surgimiento de demandas que surgen del seno del tejido organizativo urbano.
El desprestigio de la universidad y los nuevos escenarios de militancia
En efecto, uno de los espacios históricos de las organizaciones de jóvenes ha sido la universidad. En la década de los 40, había predominado en la universidad estatal la defensa de las conquistas fundamentales de la revolución liberal y se promovió una actitud crítica a la realidad, coexsitieron el liberalismo como tendencia y las posiciones de los partidos de izquierda y las organizaciones sociales. Se logró controlar la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador en 1944 y se mantuvo el principio de autonomía jurídica en la universidad pública (Ayala Mora 1994:55-57; entrevista a Geovanny Atarihuana). La idea de la “universidad junto al pueblo” cuyos orígenes están presentes ya en los años 40 y 50, se concreta en los años 60 y 70 con una alianza obrero campesino estudiantil, en donde la universidad se convirtió en un espacio de afianzamiento de ideas de izquierda determinadas por la referencia de la revolución cubana, la guerra de Vietnam y el gobierno de Allende en Chile (Ayala Mora 1994:60).. Como recuerda la dirigente indígena Blanca Chancoso,
“en los 60 los estudiantes universitarios estaban con el pueblo, iban a las comunidades, aportaban en la formación política, acompañaban en las tomas de tierras y en las movilizaciones, si era de quedarse en las tomas cocinando, cargando, sosteniendo, se quedaban” (Entrevista a Blanca Chancoso, julio 2009)
Hasta mediados de los años 80, el movimiento universitario ecuatoriano estuvo marcado por una fuerte movilización social y por la construcción de alianzas con sectores populares. Sus demandas iban desde mejoras para la educación y los derechos estudiantiles hasta reivindicaciones de carácter económico más amplio, como movilizaciones por la derogación del incremento del precio de los pasajes de bus, contra los intentos de eliminación de subsidio al gas y alzas en costos de alimentos.
En los años 80 se produjo un triunfo ideológico de la derecha que implicó el control de ésta sobre el Estado y la organización de la sociedad, y que sumados a la crisis de la izquierda, la hace retroceder políticamente (Ayala Mora 1994:61). Paralelamente se gesta un desprestigio de la universidad como espacio estratégico de disputa de sentidos políticos y de militancia, “la situación de desprestigio social ha colocado a la universidad en el último lugar de preferencias de la opinión pública ecuatoriana” (Ayala Mora 1994:61). Para Ayala Mora, además de la baja calidad de la educación y de la mirada despectiva sobre las acciones estudiantiles de agitación social, la universidad pierde prestigio porque se combinan una serie de factores: reducción de aportes estatales a la universidad, postergación de la reforma universitaria, facilidad para obtener título universitario, politización de la universidad debido a disputas burocráticas y administrativas, clientelismo en la universidad, etc.
Sin embargo, el desprestigio de la universidad debemos entenderlo bajo ciertas complejidades y matices. Además de todos los elementos que caracterizan al desprestigio que plantea Ayala Mora, es importante recordar que durante los años 80 la represión del gobierno de Febres Cordero para romper con cualquier posibilidad de organización social de izquierda, significó que el espacio universitario esté minado por estrategias para romper organizaciones y perseguir a dirigentes universitarios. Esta arremetida de la derecha, que no solo estuvo presente en la universidad pública, fue generando y agudizando la crisis en la que se encontraba la izquierda durante esos años. De todas maneras, a pesar de esto, las organizaciones y federaciones universitarias se mantienen en pie y logran en la década de los 90 y durante los años 2000, sumarse a las movilizaciones contra las reformas neoliberales planteadas por el conjunto de organizaciones, sindicatos y movimientos: los universitarios están presentes y son claves en la campaña por el No a las privatizaciones en el referendo del 95, las protestas que desembocan en la caída de Abdalá Mucaram, las movilizaciones del 99 y el 2000 contra el Plan Colombia, la Base de Manta, el anuncio de eliminación del subsidio al gas, el cierre bancario, la salida del ex presidente Jamil Mahuad en el año 2000, la gran marcha contra la invasión a Irak, las movilizaciones contra el ALCA y posteriormente contra el TLC (Entrevista Geovanny Atarihuana; conversación Carlos Camacho).
A pesar de la capacidad de movilización de los universitarios, en el último periodo las organizaciones y federaciones universitarias inician un momento muy complejo en donde su estructura organizativa, sus demandas y formas de militancia no logran dar cuenta de todas las expectativas que tienen los jóvenes que ingresan a las universidades. En efecto, muchos de estos jóvenes aspiraban a que la organización pudiera resolver desde conflictos existenciales y emocionales, pasando por situaciones de empleo precarizado o desempleo, problemas administrativos, profesionalización de sus carreras de acuerdo a los requerimientos actuales. Pero además la mayoría de los nuevos estudiantes universitarios no estaban dispuestos a asumir una militancia del tipo de militancia que estaba presente en las décadas pasadas. Es decir que la militancia o el ser parte de una organización no era vista ya como una forma de vida a tiempo completo, por lo tanto el sacrificio del tiempo “propio” (emocional, afectivo, familiar, profesional e inclusive de salud), elemento fundamental de la militancia en momentos donde la universidad estaba con el pueblo, deja de ser un valor central (a veces ni deseado) de la militancia (Entrevista Margarita Aguinaga; conversación Carlos Camacho)
[3]. Es en ese contexto que muchos jóvenes buscaron nuevas formas de militancia bajo otro tipo de estructuras organizativas (colectivos u organizaciones con estructuras más horizontales) y distintas prácticas políticas (toma de decisiones de manera más colectiva, reflexiones sobre las relaciones de poder internas); finalmente, muchos jóvenes no piensan la universidad como un espacio simbólico y territorial prioritario para el desarrollo de sus articulaciones organizativas.
Crisis de los partidos políticos
El tercer elemento del contexto es la crisis de los partidos políticos y su desprestigio social. A una década y media del retorno a la democracia, a mediados de los años 90, existía en el país la incipiente noción de que los partidos políticos eran los causantes de la crisis económica, ética y política que vivía el país. A partir de 1997 con la caída del presidente Abdalá Bucaram, se va posicionando en la población la referencia de que todos los partidos políticos estaban corroídos por la corrupción, y que cuando llegaban a ganar algún cargo político, era seguro que se robarían la plata en detrimento de una población ecuatoriana mayoritariamente empobrecida. La idea de que el Estado es ineficiente e injusto porque gobierna solo para los ricos se construye en la década de los 90, y son los partidos políticos quienes representan a esos grupos de interés. La historia del espacio formal de la política ecuatoriana se afianza desde los años 90 como el lugar del desprestigio, la mentira y la deshonestidad. Los partidos políticos no cumplen más su función de formación ideológica ni su objetivo de plantear soluciones para mejorar la calidad de vida de la mayoría de la población, como consecuencia se convierten en espacios donde la política, hacer política se vuelve un acto de performance y actuación (Virno 2002) y en maquinarias electorales que se disputan cargos de poder sin la existencia de un proyecto político. Si bien los partidos se muestran como mecanismos de ascenso social, al dejar de ser mecanismos para alcanzar el prestigio y la posibilidad de transformación de la sociedad, muchos jóvenes optan por nunca acercarse a ellos y otros por descartar que su formación política o la posibilidad de cambio radique en ellos.
El tercer elemento es la emergencia del movimiento indígena que en la década de los 90 pasa a ser un actor político que modifica estructuralmente el escenario político del país. El movimiento indígena no solo irrumpió mediante la movilización popular demandando sus derechos colectivos y el cumplimiento de lo estipulado por el convenio 169 de la OIT, sino que fue el movimiento que encabezó las luchas anti neoliberales durante toda la década de los 90. En una década donde los sindicatos públicos y privados estaban en crisis y a punto de desaparecer, el movimiento de mujeres estaba comenzando su fase de debilitamiento, es en el movimiento indígena donde el resto de sectores urbanos organizados se articularon. Estos sectores urbanos, algunos periféricos y empobrecidos, otros provenientes de capas medias como los colectivos de jóvenes, fueron desarrollando formas de vinculación y apoyo a las luchas planteadas en esta plataforma antineoliberal donde el movimiento indígena era el actor con mayor capacidad de movilización e interpelación a la sociedad y al estado ecuatorianos. Algunos de los colectivos de jóvenes como otros grupos, logran con el tiempo caminar hacia otros espacios y otras demandas que si bien han sido alimentadas por ideas y perspectivas del movimiento indígena, también avanzan en la formulación de otras nociones políticas y culturales. Sin embargo, también es cierto que con el declive del movimiento indígena algunos espacios de jóvenes y de otros sectores que se conformaron en el apoyo y la cercanía a éste, han atravesado por fuertes crisis que les ha obligado a redefinir su espacio de lucha.
Finalmente, es en el marco de la movilización popular de los años 90 que algunos jóvenes quiteños de capas medias optan por la organización política y cultural no solo como espacios de apoyo y vinculación con el movimiento indígena o de continuación con principios de la teología de la liberación, sino como parte de esta lucha antineoliberal, anti imperialista y anti militarista que interpelaba no solo al Estado sino a la sociedad para un cambio cultural.
5. Historias de colectivos
Grupo de Objeción de Conciencia, GOCE
A mediados de la década de los 90, un grupo de ocho jóvenes de colegios fiscales que cursaban los últimos años de secundaria deciden organizarse contra la obligatoriedad del servicio militar, en un primer momento se juntan porque consideraban que el carácter obligatorio era una violación contra su derecho a ser libres y decidir sobre que debían o no hacer con sus vidas (Entrevista a Xavier León). Consideraban que la estructura militar implicaba la restricción de una definición más amplia de la juventud disciplinada, que actuaba bajo órdenes superiores y sin posibilidad de pensar o cuestionar. El primer grupo trabaja el tema haciendo teatro y posteriormente deciden ampliarse y convocar a otros jóvenes para conformar un grupo que lucha contra el servicio militar obligatorio en el país. Luego conjuntamente con el Servicio Paz y Justicia del Ecuador (SERPAJ-E), se realiza en 1994 una reunión para debatir sobre la objeción de conciencia
[4] y el antimilitarismo
[5] en el país, a esa reunión asisten jóvenes de sectores medios provenientes de los últimos años de secundaria de colegios fiscales de la ciudad de Quito, quienes deciden oponerse al servicio militar obligatorio que en ese momento regía en Ecuador y conforman el Grupo de Objetores de Conciencia del Ecuador, GOCE (GOCE 2002; Entrevista Xavier León). Posteriormente el grupo, compuesto por ocho personas fijas y por una serie de jóvenes que pasaron lo largo de los años, inicia un proceso de formación interna a través de lecturas y talleres sobre la objeción de conciencia y el servicio militar obligatorio, que les permite viajar en 1994 al I Encuentro Latinoamericano de Objetores de Conciencia. A partir de esa fecha el GOCE comienza a trabajar para generar una conciencia pública con el objetivo de que se reconozca el derecho a la objeción de conciencia en Ecuador (Entrevista Xavier León).
El GOCE se inscribe en una ideología de izquierda, pero en su interior hay distintas posiciones de izquierda que confluyen en objetivos comunes y principios colectivos
“Somos gente de izquierda pero no somos partidistas ni de ningún movimiento de izquierda porque respetamos mucho las diferencias que tenemos, el Waldemar es comunista y apoya los procesos revolucionarios en Cuba, yo soy de izquierda pero soy más anarquista, hemos tratado de bregar con eso, que nos permita tener nuestras diferencias pero a la vez mantenernos unidos y así apoyamos otros grupos de izquierda” (Entrevista Xavier León)
Desde 1995 elaboran propuestas tanto de disputa de conciencia a nivel cultural como de planteamientos jurídicos para incluir la objeción de conciencia en la constitución ecuatoriana. Paralelamente se produce la guerra con el Perú y el GOCE conjuntamente con organizaciones de derechos humanos e iniciativas de varios jóvenes de Quito y de algunas provincias de frontera, organizan en Huaquillas un encuentro de jóvenes por la paz y convocan a una marcha binacional que logra la movilización de cientos de jóvenes de ambos países.
Una de las líneas más sólidas del GOCE es la formación tanto del grupo como la formación de otros jóvenes que no pertenecían al colectivo. Se reunían una vez a la semana en las oficinas del SERPAJ, institución que les apoyó prestándoles la oficina, una computadora y el teléfono (Entrevista Xavier León). En estas reuniones semanales que se prolongaron durante los siguientes años, los objetores de conciencia van destinando una hora al menos para formación política en temas como antimilitarismo, imperialismo, estrategias de desobediencia y acción directa. Pero también era un momento para formar experticias en habilidades prácticas que permitieran consolidar la organización. Por ejemplo, aprendían
“(...) cómo escribir un boletín, nos fuimos especializando, por ejemplo el Juan hace todo lo que es diseño gráfico en el GOCE, porque el estudió eso, yo aprendí también a hacer diagramación y escribir documentos, porque era lo que a mi me tocaba, me tocaba escribir documentos, boletines, y también diagramar, porque no teníamos plata para pagar a un diagramador, entonces sacábamos copias de volantes con un pana que nos daba mas barato el millar de volantes, el Gualdemar por ejemplo era bueno para hacer lobby político” (Xavier León)
Los colectivos de jóvenes y en general los colectivos suelen debatirse entre el poco tiempo que disponen para militar porque están estudiando y trabajando, o porque trabajan y son padres o madres, y el compromiso asumido en la organización. El compromiso implica saber hacer boletines de prensa, enviar mails, construir una base de datos y contactos, diagramar volantes, diseñar revistas, elaborar páginas web o blogs, saber hablar en público e ir adquiriendo un conjunto de contactos con otros espacios que vayan formando parte de una red afectiva, organizativa y mediática. La especialización interna permite en efecto que no haya una sobrecarga de responsabilidades, además logra que sus miembros puedan desarrollar habilidades en el sostenimiento de espacios colectivos, es decir aporta con herramientas para lograr cierto grado de autogestión y autonomía.
Desde el inicio el grupo se articuló a varias iniciativas o propuso en distintos espacios la necesidad de ir ganando conciencia anti militar y por una cultura sin violencia entre los jóvenes principalmente de colegios. Es así que coordina con la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, CEDHU, para dar clases de derechos humanos todos los sábados durante cuatro años a jóvenes de 5to y 6to cursos que no querían hacer la premilitar:
“les dábamos derechos humanos y en esos temas les íbamos poco a poco metiendo el tema del antimilitarismo, pero fueron cuatro años casi cinco años de estar todos los sábados de 7 a 10 de la mañana sin parar, y ese trabajo de tortuga nos han dado frutos después, yo hasta ahora me encuentro en la calle con gente que ya tiene 22 o 23 años me dice cierto oye que nos dabas clases de derechos humanos” (Entrevista a Xavier León).
“hacíamos talleres con colegios, hacíamos un calendario y entrábamos cada año a 30, 40 colegios. Fue como un trabajo de hormiga, no nos dejaban entrar en muchos colegios, en otros sí, nos tocaba camuflar el tema de objeción de conciencia como no violencia, y después terminábamos hablando de objeción de conciencia…” (Entrevista a Xavier León)
La formación interna del grupo y esos espacios de talleres y cercanía sistemática con jóvenes de colegios que se traducía en actividades concretas semanales, permitió que jóvenes interesados en un espacio colectivo se vincularan. Muchos de estos jóvenes se integraban temporalmente al espacio y luego salían hacia otros espacios colectivos.
“De hecho había mucha gente de los colegios que se unía al grupo de maneras temporales, porque para nosotros estaba claro que había gente en el grupo que estaba de paso y gente que se quedaba permanentemente, y esa gente de paso se formaba y luego iba a otros grupos y eso no estaba mal era parte del proceso, la Cora del colectivo Diabluma pasó por el grupo, la Cristina de la APDH también” (Entrevista Xavier León)
Es decir que un elemento extra fue que el espacio de formación sirvió para que algunos jóvenes se enganchen en procesos colectivos y sigan su curso en otros espacios de militancia más a fin con lo que estaban buscando. Antes de ver esto como una baja para la organización es importante señalar que dado el débil y escaso tejido organizativo de los sectores urbanos, el paso temporal por el GOCE debe verse como un periodo de enganche, de vinculación con las dinámicas organizativas que permitió que la gente que pasó por ahí un tiempo siguiera posteriormente en espacios de organización.
Por otro lado, las decisiones eran tomadas en asamblea, es decir en los momentos semanales de encuentro del grupo:
“Las reuniones eran asambleas, si alguien tenia que viajar se decidía ahí, si alguien debía ir a un encuentro se decidía ahí, nosotros priorizábamos, un viaje tenía que ser una mujer, otro alguien con experiencia, otro alguien sin experiencia, de acuerdo al tema, eso permitía que la gente no solo pase viajando sino que sea un proceso rotativo”. (Entrevista Xavier León)
En los colectivos así como en cualquier organización se van estableciendo criterios para tomar decisiones, en este caso el criterio era que todos los del grupo puedan participar en los encuentros y viajes que se les presentaba. Si bien no es un mecanismo que garantice la horizontalidad entre todos los miembros, es una medida importante en la generación de principios de democratización del colectivo, que intenta impedir también que se construyan perfiles públicos y otros privados. Es importante señalar que en el caso del GOCE hay un proceso sistematizado y consciente de cambios y principios éticos y de funcionamiento que les permite como ellos sostienen “reforzar” su humanidad (GOCE 2002:9-10)
[6]En 1997 tiene lugar en Quito, el IV Encuentro Latinoamericano de Objeción de Conciencia, esto sumado a varias acciones públicas y al trabajo con colegios, impulsa que el GOCE se plantee la incorporación del derecho a la objeción de conciencia en la nueva constitución que estaba siendo elaborada en 1998 después de la caída del ex presidente Abdalá Bucaram y durante el periodo de Fabián Alarcón. Es así que en 1998, el GOCE impulsa, con el apoyo de organizaciones de derechos humanos y de asambleistas como la doctora Nina Pacari de Pachakutik, el debate al interior de la Asamblea Nacional sobre la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio. Como recuerda Xavier León:
“En el 98, la alianza fundamental fue con la Conaie, la Ecuarunari y Pachakutik, en ese tiempo estaba Nina Pacari de asambleísta, y ella fue un actor clave para posicionar el tema de la objeción de conciencia, ellos fueron nuestros principales aliados, fue una pelea del hijuemadres pero se logró con un votito y se quedó en la constitución” (Entrevista Xavier León)
A partir de 1998, la Constitución ecuatoriana incluye la objeción de conciencia en el artículo 188, donde consta que: “El servicio militar será obligatorio el ciudadano será asignado a un servicio civil comunitario si invocare una objeción de conciencia fundada en razones religiosas o filosóficas, en forma que determina la ley” (Constitución 1998).
La estrategia que utilizó el GOCE para la aprobación del artículo 188, fue una combinación de acciones para posicionar públicamente el derecho a la objeción de conciencia, una sistemática presencia del grupo en la asamblea, una especie de asesoría jurídica a los asambleistas que habían decidido asumir la propuesta y finalmente colocar el tema en la prensa nacional:
“Nosotros íbamos, nos reuníamos enviábamos documentos jurídicos, conversábamos con abogados para darles carpetas con documentos de cómo se veía el proceso de objeción de conciencia en otros países, cómo se ven legalmente, hicimos plantones fuera de la Asamblea, buscábamos a la prensa para que nos haga entrevistas para que el tema esté, nosotros usábamos todo lo que existía, usábamos cualquier medio, porque lo importante era que haya una publicidad sobre un tema que se conocía poco en el país, entonces sabíamos que unos eran malos otros eran buenos, pero lo importante era tratar de que el tema salga de nuestra manera, la mayoría salió desde nuestra perspectiva pero algunas veces salió mal, pero igual no podíamos darnos el lujo de con estos medios si con estos no, lo que necesitábamos era construir una conciencia de algo que no había en el Ecuador” (Entrevista Xavier León).
El uso de medios de comunicación como herramienta para abrir un debate sobre temas que no se conocían en el país o sobre los cuales había un cierto temor, han sido como veremos más adelante una constante en las estrategias que ha decidido el colectivo.
Después de haber logrado la aprobación de este derecho, en 1999 “se realiza en el Congreso Nacional y la defensoría del Pueblo, la primera declaración pública de Objetores de Conciencia al servicio militar, amparados en el artículo 188 de la constitución” (GOCE 2002: 4). Ninguna de las instituciones donde fue presentada la declaración se pronunció respecto al tema (GOCE 2002:4). Fueron siete los jóvenes que se declaran objetores de conciencia, seis de ellos eran obreros y de sectores medios bajos quienes después de esta declaratoria no siguieron el proceso porque optaron por continuar con su vida. Solo uno, Xavier León, continuó el proceso legal como parte de las estrategias del GOCE, quienes se encargaron de hacer seguimiento y publicitar el caso políticamente.
Y es que a pesar de que haber conseguido que se apruebe la objeción de conciencia en 1998, las distintas instancias del Estado no aplicaban este derecho ni tampoco fue de su interés elaborar un reglamento para aplicar este derecho. “Por falta de voluntad política, el Congreso Nacional nunca aprobó ese reglamento, con lo que los objetores de conciencia –pese a tener una base constitucional quedaron desamparados por la ley” (El Universo, 19 de agosto de 2008). Es así que entre el silencio institucional y la violación de principios constitucionales, se producía una no correspondencia entre lo jurídico aprobado y la aplicación real del derecho. Como parte de las estrategias para posicionar el tema del antimilitarismo y cuestionar la existencia de formas que desde el poder militar violaban principios constitucionales, Xavier León con el respaldo del GOCE pone en 1999 un amparo constitucional en el juzgado Cuarto de lo Civil de Pichincha. El fallo fue negativo para Xavier bajo el argumento de que su demanda había sido perniciosa para el Estado, y tuvo que pagar una multa equivalente a diez salarios mínimos vitales. Posteriormente en el 2002 al Tribunal Constitucional se ocupó de su caso y también fue negativo el fallo, finalmente el caso pasó a manos de la corte Interamericana de Derechos Humanos donde hasta la fecha no existe una sentencia favorable.
A esto se suman otras dos estrategias: a. un ejercicio de presión en una práctica de visibilización de la forma arbitraria en la que el Estado actúa en relación al cumplimiento de los derechos constitucionales y en especial de sectores cuya ciudadanía está en cuestión, como el caso de los jóvenes; y b. un posicionamiento público que muestra la necesidad de que en la movilización, en lo colectivo y en lo jurídico como estrategia mediática, se defienda el derecho aprobado, es decir a pesar de que un derecho sea ganado en el ámbito jurídico, para que sea cumplido debe volverse debate público, acción mediática y exigencia al Estado.
Como relata Xavier León:
“empezamos a hacer una serie de acciones y mecanismos legales para presionar al Estado ecuatoriano tal es así que presentamos una demanda de inconstitucionalidad porque se negó mi derecho de objeción de conciencia, yo fui el primero objetor de conciencia declarado al servicio militar” (Entrevista Xavier León).
Para el primer objetor de conciencia declarado, la decisión trajo no solo una serie de limitaciones y contratiempos, fueron años donde a Xavier le tocó construir una vida distinta, con mucha creatividad y paciencia. Esa decisión que fue un cambio de vida dio cuenta de un compromiso muy alto con su organización:
“A mi me movió bastante, básicamente el servicio de militar en Ecuador era una cosa que no quería hacer, nunca quise hacer…así que presentamos esta demanda que llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que ahorita, después de 10 años, está en fase de negociación” (Entrevista Xavier León)
“(…) no podía salir del país legalmente, no podía estudiar legalmente, ni trabajar legalmente, entonces hacía todo pero de manera ilegal, eso duró como ocho años” (Entrevista Xavier León)
“(…) No fue un camino fácil, para mi casi ocho años, sin poder hacer casi nada, fue bastante duro, yo intentaba no mostrarlo exteriormente, pero era bastante duro a veces no poder salir a un encuentro, tener que salir ilegalmente o pagarle a un chapa para que te deje salir por la frontera, o en la universidad tener que explicarle a la gente que ya va a salir una resolución, hasta que salió y me logré graduar de Ingeniero en Ecología y Turismo”. (Entrevista Xavier León)
Para el GOCE introducir el debate sobre el anti militarismo, la aplicación de la objeción de conciencia y la lucha anti imperialista encaminada a la construcción de una cultura de paz, implicó que estas demandas sean asumidas también por otros grupos, organizaciones y espacios. La estrategia implicó que aunque el resto de organizaciones no lo hicieran de manera integral, el apoyo en alguno de los temas que planteaba el GOCE era ya un avance en la conformación de discursos comunes, campañas asumidas conjuntamente, así el posicionamiento de varios temas desde distintos espacios permitió ir configurando una conciencia anti militar y en algunos casos, criticar el uso de la violencia.
“Nosotros dividimos las estrategias en las jurídicas y las de acción, empezamos a hacer muchas acciones directas, empezamos a apoyar a otros grupos para meter el tema de la objeción de conciencia en otros grupos para así generar un mayor nivel de adeptos (…)” (Entrevista Xavier León)
El objetivo del colectivo ha sido siempre construir una conciencia contra el militarismo, sabiendo que para lograr eso había que entrar por varios temas en los que podían articularse con otros espacios.
“Nosotros teníamos claro que en el momento en que el servicio fuera voluntario, íbamos a tener un bajón porque habríamos conseguido uno de nuestros objetivos principales, nosotros iniciamos la campaña contra las bases extranjeras en el Ecuador, conjuntamente con otros grupos, era generar varios adeptos y entrar por varios lados el tema de la no violencia y del anti militarismo”. (Entrevista a Xavier León)
Pero además, que varios espacios organizados asumieran los distintos temas y campañas que el GOCE planteaba, permitía construir “un abanico amplio de aliados, que nos permitían a la vez tener una mayor presión social” (Entrevista a Xavier León). Para el colectivo jamás fue un horizonte convertirse en un movimiento de masas, siempre consideraron que el colectivo debía ser pequeño (Entrevista Xavier León), ese factor impedía por lo tanto que estuvieran levantando aisladamente varios temas en el mismo momento; en ese sentido tener aliados fue una estrategia que solucionó la aparente dificultad de tener pocos miembros en el GOCE porque con pocos lograron muchos de sus objetivos:
“esas alianzas nos permitieron generar un nivel de discusión sobre el tema de objeción de conciencia en los grupos de jóvenes que era donde nosotros teníamos que apuntar para lograr fortalezas, teníamos alianzas con la FEUE, la FESE para entrar a los colegios y universidades y hablar sobre el tema y con grupos de otros activistas como Acción Ecológica, el movimiento indígena siempre fueron nuestros aliados. Dependía del tema y nosotros tratábamos de aliarnos con todos los grupos sociales, el tema de las bases militares era con el movimiento indígena, de derechos humanos, ecologistas, jóvenes, el servicio militar era con grupos de estudiantes, de jóvenes, mujeres, grupos musicales, el tema de la campaña de juguetes bélicos era con grupos que trabajan con niños, no violencia en la familia, mujeres, todas esas alianzas nos permitían tener un abanico, nos permitían estar con todos en diferentes temas”.(Entrevista a Xavier León).
Como señalamos en la primera parte durante el gobierno de Jamil Mahuad el país vivió una serie de movilizaciones y protestas antineoliberales cuya expresión más fuerte se encontraba en el movimiento indígena. A finales de los 90, Quito se convirtió en una ciudad con una fuerte dinámica de movilización, no solo habían varias protestas de los ahorristas que habían perdido su dinero cuando el gobierno da paso al congelamiento bancario, sino que además llegaban organizaciones indígenas para tomar simbólicamente la capital protestando por los anuncios de retiro del subsidio al gas, cuestionando la democracia representativa, el modelo neoliberal afianzado con Mahuad mediante la aprobación de las leyes Trole I y II, y oponiéndose a medidas que atentaban contra la soberanía popular y nacional del país como la firma del convenio para instalar una Base Militar norteamericana en suelo ecuatoriano. En ese contexto los colectivos de jóvenes, tanto GOCE, Diabluma y Convergencia Democrática como tantos otros, se articulan en campañas contra la presencia estadounidense en territorio ecuatoriano, reclamando soberanía nacional y decisión popular. A partir de ese momento en los siguientes años los colectivos de jóvenes como el resto de organizaciones sociales concentran sus demandas en salida de los Estados Unidos y cierre de la Base militar de Manta, negación al planteamiento norteamericano que tuvo eco en los sectores oligárquicos del país para conformar un Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, ALCA, frente a un posible acuerdo comercial, jurídico y político con los EEUU que implicaba la destrucción del aparato productivo agrícola del país por la entrada de productos norteamericanos subsidiados y con mejores costos de producción
[7], se impulsan nociones como la valoración de productos cosechados por campesinos, la comida nacional popular. Años después aparecerá también la implementación del Plan Colombia y luego el Plan Patriota
[8].
Todas estas medidas impuestas y con carácter militar fueron cuestionadas por las organizaciones sociales desde varias estrategias, por ejemplo conjuntamente con muchos de los jóvenes que luego formaron parte de Diabluma y con los jóvenes cercanos a Acción Creativa, se inicia una campaña contra la Base Militar en Manta llamada Llucshi Yanqui (Fuera gringos) donde bandas nacionales de distintos géneros se juntaban para exigir que se cierre la base militar y salgan los soldados estadounidenses.
Con las mujeres y las organizaciones de derechos humanos se levantó una campaña contra los juguetes bélicos, violentos y sexistas, que la llamamos “Mambrú no fue a la guerra”, y que cobraba fuerza sobretodo en épocas navideñas. Otro ejemplo de esta manera de hacer política fue cuando las organizaciones indígenas llegaban a la ciudad y el GOCE ponía carteles que decían “No me dispares soy tu hermano”, o vendían papas con queso fuera del Mc Donalds, apoyando a Acción Ecológica en su campaña para difundir la idea de que la trasnacional proporcionaba alimentos poco nutritivos, y que su presencia atentaba contra la producción nacional. Mc Donalds se convirtió en esos años en un símbolo de la injerencia norteamericana en la ciudad.
El GOCE se ha caracterizado por desarrollar acciones directas no violentas
[9] cargadas de creatividad y que retoman en la mayor parte de veces un elemento lúdico de desobediencia civil que cuestionaba lo absurdo del poder. Por ejemplo, a comienzos de los años 2000, como parte de las acciones de protesta contra el Plan Colombia, los miembros del GOCE se toman la Embajada de Colombia en Quito, “una mañana entera para enviar un fax protestando” (Entrevista Xavier León). La intención era posicionar una postura de rechazo a las políticas del gobierno colombiano para regionalizar el conflicto, denunciando fundamentalmente las consecuencias del Plan Colombia para el Ecuador.
Otro ejemplo es la acción contra la Base de Manta, en donde el GOCE cuestiona la presencia militar norteamericana en suelo ecuatoriano argumentando que viola todo principio de soberanía política y territorial. La Base de Manta era un espacio privado, al que no podían ingresar ciudadanos ecuatorianos, para mostrar esta violación de la soberanía decide entrar en la Base de Manta en el 2000, como recuerda Xavier León “nos arrestaron y estuvimos presos” (Entrevista a Xavier León). Durante esos años, el gobierno ecuatoriano se suma a los intentos norteamericanos en la lucha contra las drogas, y como parte del Plan Colombia fumiga con glifosato las poblaciones limítrofes con Colombia, con el objetivo de destruir cultivos de hoja de coca. Sin embargo, el glifosato generan fuertes enfermedades en la piel, sistema respiratorio de la población y de sus animales, y las organizaciones nacionales y locales denuncian su uso. El gobierno responde argumentando que el glifosato es inofensivo y que es la única manera de exterminar las drogas en el país desde la oferta. Entonces el GOCE y Acción Ecológica van afuera de la Universidad Andina y la fumigan con glifosato bajo el argumento de que si es tan inofensiva como sostenía el gobierno, entonces no habría problema en rociar con este químico a personas ubicadas en la capital (Entrevista a Xavier León)
Las acciones directas que ponían en riesgo a los mismos miembros del GOCE eran asumidas como parte de una forma de hacer política cuyo objetivo era abrir el debate sobre algún tema, generar publicidad y cobertura de prensa:
“Nosotros a diferencia de otros grupos, pensábamos en la cárcel como una estrategia de llamar la atención, tomarse algo que estaba en contra de la ley era una estrategia para, y eso podíamos hacerlo sin mucha gente, era una estrategia de llamar la atención, eso nos permitió generar más adeptos y más publicidad, y todo eso hizo que seamos más respetados”. (Entrevista a Xavier León)
A partir de 1999, el colectivo mantiene el número de sus primeros integrantes, que en palabras de Xavier León no pasaban de los diez. Como puede verse las acciones directas formaban parte de una militancia de la desobediencia civil
[10] que dadas las condiciones de tamaño del colectivo, fue efectiva.
Quizás una de las características más relevantes de este colectivo es su relación con redes internacionales anti militaristas y por la objeción de conciencia. Es esta relación la que les ha permitido acceder a encuentros y conocer otras experiencias a nivel mundial sobre las luchas anti militarismo y contra el servicio militar obligatorio, generar relaciones de intercambio sobretodo en relación a estrategias y posicionamiento de campañas. Es así que durante los primeros años del GOCE recibieron apoyo conceptual y estratégico de los grupos españoles de insumisión, quienes “venían todos los años, nos capacitaban o íbamos aprendiendo conjuntamente” (Entrevista Xavier León)
En efecto el GOCE forma parte de la red Internacional de Resistentes a la Guerra, IRG, desde 1998, esta red está conformada por distintos actores sociales, instituciones y personas cuyo objetivo es luchar contra el militarismo en el mundo. Estar inmersos en las redes les ha permitido tener aliados internacionales, es decir participar en debates desde varias tendencias ideológicas en relación a la guerra, el militarismo, la objeción de conciencia, las acciones no violentas y la desobediencia civil; compartir información sobre lo que está ocurriendo en cada uno de los países tanto en materia de avance del militarismo, como de resistencia, Xavier nos cuenta que por ejemplo:
“la semana pasada en Bogotá hicieron una demanda de inconstitucionalidad en el servicio militar inspirado en la demanda que presentamos aquí hace dos años cuando ganamos, en Chile la gente esta preparando talleres en formación en no violencia” (Entrevista a Xavier León)
Además las redes internacionales posibilitan que estos grupos permanezcan en contacto y apoyen en la preparación y coordinación de encuentros entre los distintos grupos de objeción de conciencia y antimilitaristas en el mundo; y finalmente intercambiar estrategias y capacitarse en diversos temas:
“porque eso nos permite retroalimentarnos, a nosotros nos ayudó muchísimo, y ahora nosotros también vamos, yo fui hace dos años a Colombia a hacer una capacitación específica en como posicionar el tema de objeción de conciencia y es de esos debates que sale la demanda que se presentó la semana pasada”. (Entrevista a Xavier León)
En el GOCE hay miembros que forman parte del Consejo de la IRG a nivel mundial y del Comité Ejecutivo. A pesar de todo el trabajo realizado con espacios institucionales, el GOCE mantiene una mezcla entre formas autogestionadas de funcionamiento y apoyo institucional para la realización de campañas y acciones directas. Es así que para asistir a los diversos encuentros que ha habido en los últimos 14 años, ellos vendían camisetas
“(…) que nos permitían pagarnos los pasajes, a veces nos invitaban con un pasaje, cuando eran gringos generalmente nos invitaban desde allá, pero cuando era de la región no, SERPAJ nos apoyó alguna vez con plata para comer, pero en general no, ni era una ayuda que subvencionaba nuestro viaje yo iba con cuatro o cinco maletas de artesanías para subvencionarnos nuestro viaje”. (Entrevista Xavier León)
Además en el GOCE pasa lo que suele ocurrir con los colectivos, que dentro de las formas de autogestión también se incluye poner mucho trabajo no remunerado o inclusive entregar dinero para que ciertas acciones o copias de volantes puedan salir.
“somos gente que creemos bastante en nuestra filosofía de lucha hemos puesto, plata, persona y trabajo, hasta ahora trabajamos para el GOCE donde aportamos de diferentes formas, a veces toca aportar en una vaca para sacar volantes, o hacer investigaciones sin cobrar, porque es parte de nuestra militancia, eso nos ha permitido permanecer unidos” (Entrevista Xavier León)
Los colectivos al ser espacios con poca gente se van constituyendo en comunidades de afectos en donde la militancia pasa por compartir no solo los espacios estrictamente de organización política y social sino también de cercanía afectiva, de amistad y relaciones de pareja, son espacios que a la larga forman parte de un capital simbólico y de una red social de sostenimiento de sus miembros.
“somos uno de los grupos que más se ha logrado mantener en el tiempo, nos reunimos todas las semanas, este sábado estuvimos en mi casa conversamos de algunas cosas, somos amigos, esa unión hizo que haya un lazo porque más que compañeros somos amigos”. (Entrevista Xavier León)
En cuanto al espacio público el GOCE considera que por definición es un espacio donde haya cabida para todos y se eliminen las formas de exclusión, el espacio público debe mirarse de manera integral es decir ubicando quienes son los actores, sectores, grupos que van a estar en él. Ellos sugieren que hay una privatización del espacio público que no es formal sino de facto,
“por ejemplo si uno tiene un parque que todos los días esta cerrado con llave y solo un huevón tiene la llave, no puedes usar ese parque, pero sin embargo es una espacio publico, porque lo puedes usar si vas a pedir la llave, ese es el tema como usas ese espacio”. (Entrevista Xavier León)
Para el GOCE el espacio público es un campo de conflictividad entre los distintos actores, y la posibilidad de que éste no se privatice pasa porque los actores vayan construyendo caminos de encuentro que les permita llegar a consensos sobre el uso del espacio y el carácter de éste, para que en un ejercicio de diálogo, no se abandone el espacio público y éste quede a merced de cualquier iniciativa privada:
“ve a Solanda y vas a ver lo que pasa, hay un parque de hip hoperos ahí, otro de rockeros que se bronquean siempre porque nunca mantenido relación, y eso es generar problemas para los barrios, eso no sirve de nada de lo que yo he visto, y luego el parque termina donado a un centro comercial o se vuelve parqueadero para que no hayan conflictos ni haya gente”. (Entrevista Xavier León)
Es decir que el espacio público es también producto de lo que los actores distintos puedan generar. En cuanto a la estrategia en relación al espacio público, el GOCE plantea que lo público es un llamado a su uso, a la toma del espacio, que no está en relación a la propiedad pero sí a la apropiación, al hacer uso de éste, pero también consideran que a través de ese uso donde se incluyan a los propios actores, se deben generar discusiones sobre qué es público.
“el espacio publico debes usar, rescatar e integrar a la gente, no es lo mismo usarlo con una actividad especifica e irte que generar una discusión sobre espacio publico, eso hacíamos debates sobre como poder usar el parque para que sea un verdadero espacio publico, la calle, la casa comunal, discutir eso con la gente que vive ahí. Si viene la gente de afuera eso genera más bronca pero si involucras a la gente de los barrios en esas actividades ya no habrá la queja”. (Entrevista Xavier León)
Cuando les pregunto sobre los logros que han tenido como colectivo a lo largo de estos 14 años de existencia, consideran que los alcances del grupo pueden dividirse en los jurídicos y en los sociales. En relación a lo jurídico, el GOCE no solo ha alcanzado la aprobación de la objeción de conciencia y el fallo a favor de la demanda de inconstitucionalidad presentada por el GOCE ante el no reconocimiento del derecho a la objeción de conciencia de Xavier León, sino que en la constitución aprobada mayoritariamente por los ecuatorianos el año pasado, se eliminó el servicio militar obligatorio y además
“El Ecuador es un territorio de paz. No se permite el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. No se puede ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras.” (Artículo 5)
La prohibición de bases militares en territorio ecuatoriano es sin duda un logro importantísimo que no solo se le puede atribuir al GOCE, recordemos que fueron varias organizaciones quienes asumieron ese desafío (ACJ, CONAIE, casi todos los colectivos de jóvenes que se conformaron durante los años 90 y 2000).
En cuanto a los alcances sociales, el GOCE ha aportado en la construcción de una conciencia antimilitarista y anti imperialista en el país, su participación en encuentros nacionales, en el mandato juvenil presentado a la Asamblea Nacional Constituyente el año pasado, sus acciones directas, su sistemática formación para jóvenes de colegios han sido elementos claves para conseguirlo. Esta conciencia antimilitarista implica el cuestionamiento de ciertos aspectos relacionados al gasto militar, al derecho constitucional de oponerse a una estructura de guerra, planteando otras opciones de soberanía popular:
“El tema de la no violencia, del antimilitarismo y de la objeción de conciencia ya se discuten en el país, no de la forma ideal, pero antes en el 94, 95 nadie hablaba de eso, nadie sabía de eso, ahora se habla mucho más, creo nosotros pusimos nuestro granito de arena para que se siga posicionando, la gente empiece a cuestionar, por que el gasto militar, por que compramos aviones y no reparamos escuelas, por que las bases militares, por que esta mal que hayan bases militares extranjeras en el país, por que no a la violencia en los cuarteles, esto es parte de un proceso. Nuestros objetivos no son objetivos a corto plazo, nosotros decíamos que los cambios que nos hemos planteado los veremos en 50, 60 años, ahorita vimos uno pequeñito que fue eliminar el servicio militar, en diez años tal vez logremos ejercer totalmente el derecho a la objeción de conciencia para los militares en servicio activo, que cualquier militar que quiera desertar pueda ejercer totalmente ese derecho y en 30 años tal vez logremos que el gasto militar se disminuya en 20%, estos objetivos como no son fáciles, son bien a largo plazo, pero hay que hacerlos poco a poco, y a pesar de que el horizonte sean 50 años, en cambios reales hay que empezarlos a hacer ahora. Tal vez en diez años no estemos nosotros y estarán otros (Entrevista Xavier León).
En cuanto a las organizaciones, colectivos de jóvenes y a la izquierda en general, el GOCE ha logrado posicionar también una conciencia antimilitarista, de cultura de paz, esos discursos han sido asumidos parcialmente o con matices desde los distintos colectivos de jóvenes. Aun el tema del uso de la violencia es algo que está en debate para las culturas urbanas y las identidades múltiples que ven la violencia como una forma cultural de reacción frente al irrespeto de sus posibilidades de encuentro libre. Es así que como veremos en el caso de Diabluma, la defensa frente a la represión policial o a grupos nazis
[11] como los skin heads en la ciudad han puesto en el debate público el uso de la violencia como defensa. Es decir que sin entrar en una dinámica de violencia, existen colectivos que debido a la ineficacia del estado ecuatoriano y al nivel de desamparo en el que se encuentran diariamente en relación a grupos neonazis, plantean la necesidad de defenderse de los ataques skin heads. De manera más amplia, los colectivos que se resisten al uso de violencia, encuentran caminos de diálogo y coincidencia en temas como la soberanía territorial, monetaria y cultural. Es por eso que entre todos los colectivos se comparte la necesidad de que no haya una injerencia de fuerzas extranjeras en suelo ecuatoriano, y paralelamente se recorte del gasto militar para incrementar la inversión social y se cuestiona una cultura militarista de obediencia ciega y violencia estatal.
En efecto, uno de los grandes logros del trabajo emprendido por el GOCE es el fortalecimiento y generación de espacios intercolectivos en donde, con algunas diferencias como vimos en casos específicos como la relación entre algunos colectivos con el uso de la violencia, se ha producido un lenguaje común sobre la importancia de construir culturas de paz y estructuras antimilitaristas:
“La izquierda ha asumido nuestras propuestas, el discurso de la no violencia que se nota en la Conaie, en la Ecuarunari, en los jóvenes creo que también hay un discurso bastante interesante del anti militarismo, no tal vez sobre la no violencia porque ahí hay otras lógicas, creo que para nosotros la crisis de los movimientos de izquierda empieza por las alianzas que tienes” (Entrevista Xavier León)
Lo largo de estos años el GOCE ha sabido mantener las distintas posiciones de izquierda que coexisten en su interior, que van desde el apoyo irrestricto al actual gobierno ecuatoriano, pasando por posiciones de crítica y distancia con el presente gobierno, hasta posturas en relación a apoyos con la revolución cubana, el proceso de Chávez y el de Evo Morales (Entrevista Xavier León). Para el colectivo es importante seguir trabajando en la construcción de una cultura antimiltarista que en un futuro consiga el recorte al gasto militar desde el presupuesto estatal o la posibilidad de que los militares activos abandonen la estructura militar sin represalias. Actualmente continúan coordinando la campaña contra los juguetes bélicos y sexistas, y están elaborando una campaña en contra de la violencia en las escuelas y colegios. El colectivo sigue reuniéndose semanalmente, comparten espacios de amistad, y también de coordinación de redes internacionales o encuentros, y es complicado verse diariamente con algunos porque cada uno tiene su trabajo y su familia, pero además porque como sostiene Xavier “se hace difícil a veces saber con claridad para donde vamos porque esta nueva coyuntura nos deja con parte del camino ganado, pero con mucho aun por recorrer” (Entrevista Xavier León).
Convergencia Democrática
Suele pensarse que los colectivos de jóvenes surgen casi sin causa alguna, o que están movidos por afinidades culturales y espacios de consumo. Es Convergencia Democrática quizás el ejemplo más claro de los tres grupos escogidos que nos muestran un recorrido organizativo previo, indispensable para la conformación posterior del colectivo. Para comprender entonces su creación, hay que remontarnos a finales de los años 80, donde algunos de sus miembros más “antiguos” construyen su militancia en un contexto de crisis de la izquierda. Cabe sin embargo establecer en este punto, que Convergencia es una experiencia que se articula en torno a transformaciones amplias y estructurales muy ancladas con los valores y las prácticas políticas de la Teología de la Liberación y la Iglesia de los Pobres, y en donde lo joven aparece como un espacio significativo de compromiso, radicalidad, militancia a tiempo completo y esperanza de cambios profundos. Pero que luego va perdiéndose con el pasar de los años cuando el colectivo entra en una serie de crisis y lo joven deja de ser un espacio significante y es el debate del feminismo y el socialismo lo que permite su articulación.
En la década de los 80, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, mantenía el status de clandestino que había adoptado durante el represivo gobierno de Febres Cordero. El MIR coordinaba y dirigía varios espacios organizativos con distintos sectores. Uno de ellos fue la Unidad de Izquierda Politécnica, UNIP, frente estudiantil que se crea entre el año 88 y el 89 y que agrupaba a estudiantes de la Universidad Politécnica Nacional, muchos de los cuales luego conforman el colectivo Convergencia Democrática (Entrevista Margarita Aguinaga). A finales de los 80 la izquierda atraviesa por una fuerte crisis no solo ideológica, causada por la caída del Muro de Berlín y la arremetida neoliberal, sino estratégica, “se evidencia que los proyectos de izquierda acá no lograban tener una respuesta real para todo lo que había pasado con León Febres Cordero” (Entrevista Margarita Aguinaga). La represión había sido tan fuerte en el gobierno del ex presidente social cristiano que había sido muy duro para la izquierda construir una dinámica organizativa, no solo la posibilidad de construir vidas cotidianas plenas estaba en riesgo, sino que ya en esos años las organizaciones y sindicatos atravesaban por grandes quiebres internos, proceso de descomposición y corrupción, pérdida de legitimidad en la esfera pública y erradas estrategias políticas:
“yo me acuerdo clarito cuando nosotros entramos, yo era peladita en el MIR, íbamos así discotecas o a bailar y entraba la policía no, o sea buscando gente de izquierda, alfaros, entonces el descabezamiento en gobiernos neoliberales fue muy fuerte, la eliminación del movimiento sindical se sentía, el Frente Unitario de Trabajadores y todo el decrecimiento, la burocratización, y la descomposición se sentía, y la izquierda también en el plano estudiantil que había sido una de sus vetas, también está gravemente golpeada, los chinos sin capacidad,, además el FRIU que había sido esta alianza electoral”. (Entrevista Margarita Aguinaga)
En esas condiciones, a inicio de los años 90, el movimiento indígena irrumpe en el escenario político del país reacomodando la correlación de
fuerzas[sofia1] [12] y permitiendo la rearticulación de las organizaciones de izquierda en torno a una plataforma anti neoliberal y a un actor con capacidad de movilización y discurso político ético. Con la llegada del movimiento indígena se hace más evidente la crisis de la izquierda tradicional ecuatoriana, porque comienza a mostrar su debilidad organizativa, de proyecto programático y de construcción de sentidos políticos y éticos. El MIR no está exento de ese momento y atraviesa en esos años por una serie de rupturas, mostrando un fuerte debate entre la autonomía y la institucionalidad, entre la posibilidad de transformación vía electoral o el mantenimiento de las organizaciones y movimientos por fuera de la esfera formal de la política. Como relata Margarita, algunos de los más “antiguos” de la Convergencia Democrática, estuvieron en el congreso del MIR donde la tendencia encabezada por Gustavo Larrea propone la entrada del movimiento a las contiendas electorales, mientras que otros sectores se reafirman en su decisión de permanecer en la clandestinidad (Entrevista Margarita Aguinaga). No se llega a ningún acuerdo y el MIR que en ese entonces era un partido nacional con bases en Manabí, Cuenca, Guayaquil, Santo Domingo, Quito y El Oro, se rompe a finales de los años 80. La tendencia electoral encabezada por Gustavo Larrea forma el Movimiento Arco Iris mientras que le resto de grupos se queda en el MIR. En ese momento se convocan a una serie de reuniones donde participan militantes de las comunidades eclesiales de base, partidarios de lo que ahora es el Movimiento al Socialismo, y grupos estudiantiles como la UNIP que en ese momento jugaban un papel importante en la movilización social. Los estudiantes politécnicos habían logrado sostener campañas para las elecciones universitarias y ganar las Asociaciones de las diversas facultades de la Federación de Estudiantes de la Politécnica Nacional. Sin embargo, tampoco en ese momento se logra consolidar un proceso unitario, son algunos jóvenes del partido (que luego formaron Convergencia) quienes cuestionan el papel que en la organización se asignaba a los jóvenes.
“nosotros éramos la gente que pegábamos carteles, que nos sacábamos la puta, que tuvimos que perder años incluso en la militancia, que llegábamos todos los días a la universidad a sostener la campaña electoral del man de la FEPON, y lo hacíamos súper bien no, porque además ganábamos y todo eso, pero resulta que en el plano de la formación, era otra gente la que se formaba y a nosotros nos daban los manuales, nos daban a Galeano, nos daban el Sandinismo,, la lectura de La Montaña, y cosas súper lecturas ideológicas” (Entrevista Margarita Aguinaga)
Estos jóvenes ya formaban parte de un colectivo llamado ARLENFIU
[13], después de una invitación hecha por María Hermida. Ellos demandaban que su rol en el partido no sea convertirse en mano de obra gratuita, sino que exigían espacios de formación política y de reflexión conjunta. El cuestionamiento a la división interna del trabajo político no pasaba por proponer que sean otros quienes hagan el trabajo práctico, logístico, y de sostenimiento de lo colectivo, sino que ese sea un trabajo valorado y asumido por todos los miembros del partido, y que la formación no esté atravesada por criterios jerárquicos que vayan construyendo relaciones de poder en relación al saber.
Sin embargo, esa experiencia en el MIR, les dio a los jóvenes también un espíritu muy riguroso y disciplinado de trabajo militante, esa fortaleza y sentido de pertenencia a una propuesta de izquierda les impulsó a acercarse a la gente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores.
“en ese momento había la relación con el grupo del Mario Unda, que es la gente del MRT que también estaba en una crisis brutal, ellos tenían trabajo en Cuenca, un grupo en Chordelec, un grupo en Guayaquil y la gente de acá de Quito” (Entrevista Margarita Aguinaga”
Cuando ocurre el proceso de ruptura del MIR, hay una corriente que decide armar la democracia socialista, fundamentada en los principios de la teología de la liberación, conjuntamente con la gente del MRT, a ese proceso se suman algunos jóvenes. Pero estos jóvenes deciden que era momento de construir su propio espacio político:
“la gente que veníamos de esta experiencia universitaria que habíamos elegido y nos mandaron a hacer trabajo cristiano empezamos a tener autonomía, y entonces decidimos tener nuestra propia dirección, ponernos dentro de esta otra corriente de democracia socialista, respetar el acuerdo con los que se habían quedado acá, aceptar la alianza con el MRT, y además entrar todos a la IV Internacional, pero decidimos seguir haciendo nuestro trabajo, tener nuestra propia estructura orgánica, y nuestra propia dirección política”
“(…) no confiábamos plenamente en esta alianza, y creíamos que ahí habían cosas que no nos parecían, que faltaba una caracterización más clara en relación al gobierno de ese tiempo, (…) o sea en el 89 se derrotó la revolución nicaragüense, además la caída del Muro de Berlín fue un golpe bien fuerte, y entonces todos alrededor de que hay que reconstruir el socialismo nos juntamos en la corriente democracia socialista, pero al mismo tiempo nosotros, este núcleo de gente joven, no queríamos una alianza total, o sea queríamos que se vaya desenvolviendo el proceso y ahí ir viendo” (Entrevista Margarita Aguinaga)
Convergencia Democrática se conforma entonces, por jóvenes universitarios cuya experiencia de militancia había sido el MIR, y por jóvenes universitarios articulados en un acuerdo con el MRT. El colectivo Comunidades Cristianas de Lucha Universitaria, CCLU, afincado sobretodo en las universidades públicas de Quito (Central y Politécnica) desde su inicio atraviesa por una serie de tensiones, decisiones y conflictos, además alguna gente del espacio organizativo más amplio no veía con buenos ojos que los jóvenes tuvieran su propio espacio político. A mediados de los años 90, esta recién conformada democracia socialista se suma a la convocatoria hecha desde varios sectores para apoyar y ser parte del Movimiento por la Unidad Plurinacional Pachakutik. En ese momento se produce una nueva ruptura, que volvía a cuestionar la vía parlamentaria, esta tendencia estaba encabezada por Leonardo Ogaz y Andrés Rosero. Para los jóvenes de la CCLU a pesar que “la vía parlamentaria también era una vía” (Entrevista Margarita Aguinaga), y era fundamental sumarse a la iniciativa de construir poder también en la política formal, mucho del trabajo de militancia empezó ya a girar en torno a las elecciones. Los jóvenes por su lado habían empezado a desarrollar un trabajo articulando las comunidades cristianas de base y la universidad fundamentalmente recogiendo los principios de la teología de liberación:
“nosotros nos formábamos en Teología de la Liberación, hicimos cursos de formación en Teología de la Liberación, era la onda desde lo cristiano de reflexionar como transformar el mundo, y además encontramos que a la gente cristiana en la universidad le interesaba mucho este planteamiento, entonces a partir de eso armamos comunidades, comunidades de base en cada una de las facultades, no en todas, me acuerdo que era en agronomía, era en trabajo social, en economía, era acá, y pudimos hacer una trabajo acá también en la Universidad Católica” (Entrevista Margarita Aguinaga)
Durante el tiempo que se empezaron a conformar comunidades de base, ya había en el colectivo ciertas ideas sobre el enfoque de género, aunque todavía eran reflexiones bastantes aisladas y no asumidas completamente. Pero la formación en la teología de la liberación marcó la identidad del colectivo. Como recuerda Margarita, el colectivo posiciona los planteamientos de la teología de la liberación usando las carteleras de las universidades, ahí invitaban a los jóvenes a cuestionar los privilegios de la cúpula de la Iglesia, mostrando su estructura jerárquica y cómplice con el capitalismo, mientras planteaban la necesidad de construir una Iglesia de los pobres (Entrevista Margarita Aguinaga).
“teníamos una coordinación general de todas las, y teníamos como grupitos chicos, grupos de gente que armaba una comunidad, entonces esta comunidad tenía de todo no, tenía principios de vida, y discutíamos todo el rollo de la vida comunitaria, era todo este rollo de cómo nosotros participamos siendo cristianos en la política, o sea rompiendo al apoliticismo de la iglesia” (Entrevista Margarita Aguinaga),
Para compañeros más jóvenes la CCLU fue un espacio que les posibilitó informarse de lo que ocurría en el país, en el mundo y donde se construían propuestas concretas de cara a coyunturas cruciales para el rumbo del modelo económico del Ecuador, como cuando los movimientos sociales y las organizaciones populares impulsaron la campaña por el No en la consulta convocada por el entonces presidente Sixto Durán Ballén, para “modernizar” (léase privatizar) los recursos y áreas estratégicas del Estado.
“la CCLU comenzó a organizarse y a trabajar en los barrios, principalmente en le Lucha de los Pobres, se que en otro barrios también estuvieron, en la Lucha de los Pobres hacen un reconocimiento y van a otros barrios entre ellos Turubamba, entonces en el 94 cuando comienzan a trabajar alrededor del tema de la catequesis de los grupos juveniles ahí y es donde yo me encuentro, yo me involucro en el tiempo, bueno, primero un acercamiento porque supuestamente habían charlas interesantes era como oir otra cosas, enterarte de otras cosas, y creo que mas me comprometo en la campaña contra el NO que fue en la del Sixto” (Entrevista Fabián Sevilla)
Además la CCLU fue también un colectivo clave en la producción de referentes políticos, como explica Fabián:
“yo creo que el 90 es para los adolescentes que venimos de esa generación, es medio perdido no, o sea no hubo referentes de nada, no pasaba nada, incluso lo de Chiapas en el barrio no impactó para nada, era bastante flojo, y qué es lo que pasó ahí?, o sea en la CCLU nos metimos a actividades, rollos, movilizaciones, empezamos a aprender de las revoluciones en Centroamérica, a discutir del movimiento indígena” (Entrevista Fabián Sevilla)
El proceso también desencadenó momentos de denuncia y organización relativamente autónoma entre sus miembros:
“en mi caso sirvió eso para reafirmarme cada vez más, incluso en el colegio fue un rollo tremendo, o sea en el colegio creo que es, o sea creo que es como que sabes que hay mucha corrupción en este país, pero como que es tan cercana a vos te indigna más, entonces haber visto un rector así que te mafió platas a lo bestia, que era para los estudiantes, a pesar que hay un presupuesto tan corto para educación, lo poco que llega a los colegios es igual robado no?, el problema es que nos enteramos, y vimos, teníamos pruebas, cosas así, nos tomamos el colegio y claro primero nos botaron a nosotros y luego al rector, claro desde la organización hubo mucho acolite y todo” (Entrevista Fabián Sevilla)
La rigurosidad en el ejercicio militante, la disciplina, la pertenencia a espacios organizados más amplios y la relación con el movimiento indígena, combinadas con una sistemática formación interna articulada a un proceso territorial (Lucha de los Pobres) fueron elementos claves para que las CCLU fueran construyendo núcleos de organización:
“cuando se dan las comunidades de base y todo lo demás, chévere, porque empezamos a crecer a realmente tener un crecimiento social de base” (Entrevista Margarita Aguinaga);
El grupo coordinador de la CCLU consciente de su solidez en la formación y su articulación con otras organizaciones busca nuevas alianzas, por ejemplo con la Juventud Estudiantil Católica, JEC, donde entraron por un tiempo y después por diferencias estratégicas se separan. Deciden entonces fortalecer esa relación con los barrios populares de Quito:
“porque nosotros decíamos somos gente clasemediera, gente que necesita construir una opción por los pobres, y una mejor opción por los pobres además de trabajar en la universidad es saber y vivir, tener el contacto diario con los sectores populares, entonces entramos a la Lucha y empezamos a abrir trabajo en El Calzado”
En los momentos más fuertes de la CCLU llegan a trabajar en Turbamba, la Lucha de los Pobres, El Calzado, todas estas comunidades de base pertenecían además a Pachakutik, intentando profundizar la alianza entre los sectores urbanos populares, ciertos sectores medios con una opción por los pobres y organizaciones indígenas. En sus momentos de más fuerza, la CCLU convoca con el resto de organizaciones con las que trabaja como Democracia Socialista, a 500 personas (Entrevista Margarita Aguinaga; entrevista Fabián Sevilla) y en la universidad a 100 personas.
El proceso de autonomía del colectivo estuvo muy ligado a su formación política, mostrando que su pertenencia anterior al MIR, marca una experiencia fundamental en el compromiso con los sectores populares, y muestra la importancia de la teología de la liberación:
“o sea toda esta apertura a los medios sociales era porque veníamos del MIR o sea imprimir nosotros también una conciencia en la izquierda, una izquierda social, estar siempre vinculada a los sectores sociales y populares, pero este venía siendo un proceso propio verás, o sea, en coordinación en acuerdo con los otros compas de la corriente democracia socialista, pero con autonomía, y entonces ellos no metían mano, nosotros también lo que nosotros les pidiéramos, Fernando anda a dar u taller, Mario anda a dar un taller, y chévere, pero de ahí el manejo, condición era nuestra, y es que nosotros desde esa época concebíamos que para hacer una ruptura generacional había que tener una lógica propia, porque ellos por discurso generacional que tenga no nos iban a ceder el espacio, y si nos cedían el espacio era simplemente, si por conciencia, pero finalmente tienen el poder sobre uno”
Posteriormente en el año 1996, el colectivo decide seguir tres ejes: un desarrollo programático a nivel nacional y para eso se plantea una alianza con las otras corrientes de la Democracia Socialista, pero esas otras corrientes no quieren hacer esa alianza. Frente a eso Convergencia convoca a un congreso nacional con los distintos grupos y organizaciones pero cuando se propone esa alianza no hay respuesta. El segundo eje consistía en convertirse en organización nacional que implicaba pasar de ser y aliarse con las comunidades cristianas de base a una plataforma más amplia “que sea popular, juvenil, indígena, diverso, y entonces desde ahí nace la Convergencia” (Entrevista Margarita Aguinaga), para eso lanzan al colectivo organizando un debate sobre el plan Colombia y logran una amplia participación universitaria, pero también de otros sectores. Convergencia llega a tener 100 miembros en el año 1997. La teología de la liberación deja de ser el paraguas de la organización y pasa a ser el marxismo pero también debates feministas, reflexiones sobre cultura, territorio, saberes y Estado plurinacional.
Convergencia al ser parte de la IV Internacional, es invitada a escuelas de formación sobre diversos temas en Holanda donde la IV sostiene espacios de formación política, esta relación con esos otros espacios y organizaciones, intelectuales de otros países le permiten al colectivo asumir nuevos debates, hacerse preguntas, poner en cuestión los caminos emprendido, esa relación es finalmente una herramienta para ir encontrando el camino organizativo, el horizonte del colectivo.
La incorporación de otros temas, enfoques u características de una nueva izquierda van generando a la par nuevos conflictos, tensiones y desacuerdos en el colectivo. Uno de esos es el feminismo:
“internamente empieza un conflicto, porque las compañeras tiene debate sobre el feminismo, porque no debatimos todos, porque ya no era con los otros de la corriente, era con nuestros propios compañeros” (Entrevista a Margarita Aguinaga)
Muchas de las compañeras de Convergencia consideran urgente asumir la construcción de una izquierda pero incorporando la construcción de un feminismo a la par de un socialismo, pero eso generó muchas discusiones y resistencias de parte de hombres y mujeres de la organización quienes consideraban que eso era dividir al colectivo, era perder el horizonte. Además la decisión de ampliar la organización hacia otros espacios trajo consigo una serie de confusiones, poca claridad y ausencia de propuestas programáticas en esos espacios:
“Pero si bien con esas experiencias concretas alcanzábamos a dilucidar cosas, no alcanzábamos a desarrollar nada más, porque qué hacían los jóvenes, la gente de la universidad, la gente cristiana además gente empieza a plantearse otras cosas, temas personales” (Entrevista a Margarita Aguinaga)
En efecto, una de las cosas que cabe pensar en este punto del relato, es que Convergencia Democrática entra en una primera crisis que les plantea si es que la organización daba cuenta de las múltiples necesidades que sus miembros y que los jóvenes de otros espacios tenían en relación a la organización. En medio de las tensiones internas y luego de atravesar por un momento muy complejo de redefinición donde la organización no llegaba a acuerdos sobre para donde debía caminar, logran un acuerdo interno en el año 2002.
“logramos el acuerdo interno, ya estábamos pero finitos, súper bien para impulsar el proceso, si cuajaba esta dirección estaban el Pedro, la Janeth, la María y yo, y otro compañero más, que era digamos la gente que había logrado hacer un proceso de síntesis del proceso nuestro, y entonces es cierto, o sea, los procesos si pasan también por consolidaciones de direcciones, entonces del 97 al 2000, 2002 más o menos” (Entrevista a Margarita Aguinaga)
En este mismo año 2002, se hizo un proceso de planificación, de redefinición de la organización, “había un espíritu colectivo nuevo, había así un sentimiento de que este era otro proceso y de que la cosa iba a ser más fuerte”, y junto a la “consolidación de los procesos de formación política”, asumió el debate feminista, y la discusión plurinacional, en resumen el acuerdo alcanzado fue “volver a construir el partido, porque eso era lo que permitía la alianza social”. Lamentablemente, a los tres meses del acuerdo interno, dos de los compañeros más importantes del colectivo mueren en un accidente. Eso significó que el colectivo entre en un proceso de debilidad, tristeza y distanciamiento. Después hay un intento por recomponer el espacio pero Convergencia atraviesa por varias dificultades internas y externas. En primer lugar, no logra plantear con claridad qué hacer en los distintos espacios y con los diferentes sectores, además empiezan a haber una serie de expectativas personales de sus miembros que el colectivo no puede cubrir, como garantizar trabajo, sostener a los compañeros que decidían tener hijos. En segundo lugar, el colectivo que había sido muy cercano al movimiento indígena se distancia y rompe con Pachakutik cuando éste toma la decisión de aliarse con Lucio Gutiérrez para la contienda electoral en el año 2002. En tercer lugar, la debilidad de las organizaciones populares urbanas, los universitarios, las mujeres, los sindicatos le dejan como aprendizaje al colectivo que ese papel de apoyo y acompañamiento al movimiento indígena y sus propias debilidades organizativas no alcanzan a construir un sujeto histórico en lo urbano (Entrevista Margarita Aguinaga). Finalmente el colectivo entra en una fase de la crisis y decide desaparecer como colectivo y se toman dos decisiones: hacer una convocatoria más amplia y acercarse nuevamente a sectores de la izquierda con los que había mayor afinidad política y estratégica y se conforma la Refundación Socialista que también forma parte de la IV Internacional; y las mujeres que eran quienes a pesar de la crisis hicieron un esfuerzo por entrar en un proceso de reflexión y propuesta, deciden conformar el Colectivo Feminista y ser parte autónoma de la Refundación Socialista y la IV Internacional. Hasta aquí podemos ver cómo lo joven en este caso es una primera articulación que tiene el colectivo, pero que con los procesos de crisis internas, con el paso de los años de los miembros más antiguos, y con el recambio del contexto de militancia que deja de concentrarse en el tiempo total de los militantes y pasa a ser una militancia, afectiva pero con fuertes mediaciones personales y de proyectos propios, lo joven deja de ser una potencialidad para la transformación, el debate de la universidad también abandona la reflexión central y son otros ejes los que articulan a la organización: el feminismo y el socialismo.
Diabluma
Algunos miembros de este colectivo iniciaron sus primeras acciones colectivas en la organización y participación del Llucshi Yanqui contra la Base Militar de Manta a finales de los años 90. Además forman parte de la campaña Quitu Milenario coordinado conjuntamente con Acción Creativa cuyo objetivo fue festejar y realzar “la resistencia y el amor hacía lo indio”, cuestionando la celebración de la fundación española de la ciudad festejada anualmente por el municipio de la ciudad.
Posteriormente algunos otros jóvenes se articulan en torno al colectivo y participan en las movilizaciones del año 2000 contra el ALCA y además organizan un concierto de solidaridad con un escalador que había tenido un accidente. Posteriormente el colectivo decide llamarse Diabluma en un primer ejercicio de asumir bajo un símbolo andino de fiesta, el debate sobre la herencia indígena y las múltiples culturas (Entrevista Cora Cadena; entrevista Marco León)
Así mismo en las movilizaciones contra la invasión estadounidense a Irak, el colectivo participa, ya en ese momento asumiendo las diversas identidades que en él había: rockeros, hip hoperos, jóvenes de izquierda. Como reflexiona Cora “fue una de las primeras manifestaciones de Diabluma para posicionarle al rock como movimiento”. Desde el origen del colectivo se muestra una relación estrecha y cercana con el proyecto político del movimiento indígena y con algunos dirigentes del movimiento sobretodo de la Ecuarunari.
“Diabluma ha sido siempre muy cercano al movimiento indígena, varias de nuestras banderas de lucha siempre han estado muy cercanas a la CONAIE, hemos participado en varios de los encuentros nacionales, hemos tenido voz y voto, hemos usado las instalaciones de la CONAIE, la CONAIE ha sido un actor fundamental en el desarrollo del Quitu Raymi y de otros festivales, siempre ha habido una relación cercana, yo creo que buscada desde Diabluma, ha sido un interés de Diabluma de acercarse al movimiento indígena”. (Entrevista Cora Cadena)
La diversidad etaria, étnica y cultural es otra de las características del colectivo, ahí convergen varias identidades complejizando el espacio, la forma de hacer política y las relaciones y códigos entre sus miembros
“no solo habemos rockeros, hay identidades que están en Diabluma que pesan más que ser rockero, entonces tenemos compañeros que son indígenas rockeros u otros que son indígenas, en cuanto a clase estamos mezcladitos tenemos gente de sectores populares y también hay gente mas aniñada, tenemos un compañero que es indígena y es medio rasta, a pesar de que nos une la música, y la política, somos muy diversos en cuanto a la identidad”.
La organización se define de izquierda y en ese sentido tampoco hay un consenso o un interés por alcanzarlo: sus miembros se declaran de distintas corrientes ideológicas, hay comunistas, socialistas y anarquistas. Diabluma marca un quiebre en la forma de comprender culturalmente la ciudad cuando plantea a
Quitu como una ciudad milenaria, de origen indio pues está asentada en la tierra que nuestros ancestros, en base a sabias mediciones científicas y de riqueza ambiental, eligieron para que se desarrolle. Pero así mismo consideramos que debemos promover el encuentro con otras culturas que habitan Quitu, evidenciando la fuerza que les ha permitido subsistir y aportar para la construcción de una ciudad y un país distinto, mestizo, respetuoso en la diversidad, pluricultural y combativo. (Quitu Raymi 2006)
Para lograr que la ciudad asuma el debate de sus múltiples identidades y de ser fruto de procesos de colonialismo, se decide realizar en un primer momento solo con el apoyo de la Ecuarunari, la CONAIE y la Fundación Kawsay, un festival de encuentro entre diversos, que plantee la celebración de la resistencia indígena, su existencia como culturas vivas, la interrelación e interculturalidad entre las identidades urbanas y el cuestionamiento a la hegemonía de la celebración de la fundación española en la ciudad cada diciembre. Además el Quitu Raymi tenía como objetivo palpable el reconocimiento de los vestigios arqueológicos de Rumipamba, una área de aproximadamente 45 hectáreas. El debate de la colonización no se formula como un tema únicamente del pasado sino que se lo actualiza vinculándolo con nuevas formas de colonización o injerencia extranjera, fundamentalmente estadounidense:
“porque no solo tenemos como objetivo el encuentro cultural sino también la articulación de diferentes temáticas que rebasan lo estrictamente cultural y que nos permite reflexionar y debatir sobre la colonización de nuestros pueblos con la llegada de los españoles hace 500 años y sobre los nuevos procesos de colonización y dominación que estamos viviendo (TLC, ALCA, homogenización de las culturas, privatización de los espacios, Plan Colombia, etc.) (Quitu Raymi 2006)
Paralelamente el colectivo se vincula con la organización rockera Al Sur del Cielo localizada en el sur de Quito, que organizaba anualmente los conciertos de la Concha Acústica el 31 de diciembre. Diabluma y Al Sur del Cielo organizan la Semana del Rock en el año 2004, sin embargo en medio de la Semana se produce una fuerte ruptura donde estaba en disputa cómo debía caminar el movimiento rockero. Mientras que Al Sur del Cielo representaba el lado comercial del rock, es decir la defensa del rock en la industria cultural, Diabluma se posicionó como una organización política que planteaba hacer del rock un movimiento con conciencia política.
“Somos la única organización rockera política que la gente ha aceptado, siempre hay un rechazo de la gente, pero Diabluma desde ese momento logró conquistar ese espacio”. (Entrevista Cora Cadena)
Esa diferencia se muestra sobretodo en la forma de hacer los conciertos de la Concha Acústica y el Quitu Raymi, esto de ninguna manera desconoce la importancia de la Concha que ha servido para que muchas bandas nacionales de heavy toquen en un espacio gratuito, posicionando la idea de que el rock es también cultura. Pero Al Sur del Cielo se caracteriza por solo incluir el heavy como género de sus conciertos, hace además un proceso de audición donde son las bandas de música quienes deben pagar para entrar, y al momento de la selección suelen quedarse muchas bandas fuera. Por su parte Diabluma, incluye a la mayor cantidad de géneros musicales, no cobra a las bandas para tocar en el Quitu Raymi, tampoco cobra a su público e introduce un elemento importante en el movimiento rockero: los conciertos son una herramienta para plantear temas políticos, son uno de los mecanismos de exigencia de ciertas demandas.
En el año 2004
“la represión en el Quitu Raymi en la época de Lucio, primero fue una prueba como todos los Quitu Raymi, pero luego de eso conformamos el Comité Permanente Quitu Raymi y eso nos permitió articular trabajos con otras organizaciones, entonces en ese sentido fue como súper enriquecedor, porque es súper difícil ponerse de acuerdo con gente que esta en otros proceso y tiene otras visiones, entonces ahí empezó a articularse oro tipo de gente a Diabluma” (Entrevista Corda Cadena).
El Quitu Raymi del año 2004 marca un quiebre en la organización cuando desde el Reimer día de concierto de hip hop, cientos de policías ingresan al parque de la Mujer y el Niño donde estaba dándose el concierto y reprimen brutalmente a los hip opreso que se encontraban en el escenario. Acto seguido ingresan más policías quienes a pesar de haber visto los permisos para hacer el concierto, clausuran el concierto. Los siguientes días irrumpen más policías al parque y reprimen brutalmente a los jóvenes, rompiéndole la nariz a uno de los miembros de Diabluma, insultando a la gente, amedrentándola con toletes y motos y llenando de gas lacrimógeno el lugar. Después de hacer varias denuncias en derechos humanos, medios de comunicación y exigir al Municipio que se garantice la protección y la realización del concierto, el último día se instala el concierto sin mayores contratiempos. Aun las razones de ese hecho en medio del gobierno autoritario de Lucio Gutiérrez no se ha esclarecido, pero Diabluma considera que aprendieron una lección:
“nosotros debemos hacernos cargo y responsabilizarnos de nuestra seguridad, siempre hemos sabido que policía más gente es mala combinación, eso es violencia segura, pero después de esa bronca trabajar en que la gente asuma el espacio donde esta realizándose el concierto como propio, que la seguridad este a cargo de la gente donde se esta realizando el concierto es uno de los mayores logros”.(Entrevista Cora Cadena)
Posteriormente Diabluma empieza a necesitar un espacio para reunirse y coordinar acciones con el Comité permanente Quitu Raymi al cual pertenecía. El Comité se había formado en respuesta a la dispersión de varios colectivos urbanos:
“La intención del Comité era que podamos apoyar los trabajos que realizábamos cada organización coordinadamente, lo que decíamos era hay un montón de colectivos chiquitos en la ciudad y juntos no hacíamos nada, entonces había que juntarse”. (Entrevista Cora Cadena)
Eran miembros Revancha Libertaria, Aka, Rompecandados y Diabluma. De esta manera otros colectivos como Indymedia, la Comunidad Hip Hop, Aka y Cicupe se suman a la propuesta y se crea la Puka Yana. La Puka yana era una casa alquilada por todos los colectivos y concebida como “un centro de acogida donde las culturas podían expresarse” (Entrevista Cora Cadena). En la Puka Yana se empezaron a dar las clases de quichua que coordinaba Diabluma con el propósito de generar interculturalidad y de establecer relación con gente diversa que le interesaba aprender quichua de manera gratuita, además habían conciertos, se daban funciones de cine político, se produjeron algunas reuniones impulsadas por los colectivos de jóvenes para apoyar en el año 2006 la iniciativa de la CONAIE de hacer elecciones primarias en toda la izquierda. Sin embargo, la Puka Yana implicó que las falencias de todas las organizaciones, se pongan en evidencia. Además de las grandes dificultades que tenían los colectivos para organizarse, tomar decisiones asamblearias, se sumaba la imposibilidad de sostener financieramente el espacio que demandaba 400 dólares solo en arriendo. Poco a poco la Puka yana fue concentrando toda la capacidad organizativa de los colectivos. A un espacio que no funcionaba como encuentro entre diversos, ni como espacio de formación y donde las relaciones cada vez se volvían más tensas, se suman la incapacidad colectiva para manejar una relación de militancia y compromiso con algunos jóvenes:
“No supimos administrar la casa, empezaron a caer punkeros chamos y esa fue la perdición de la casa, al principio funcionaba con funciones de cine, videoforos, una fiesta por aquí, cerveza, conciertos, entre semana era bien difícil mantener aunque intentábamos hacer cosas, hicimos las primeras clases de quichua, pero luego se nos fue de las manos, eran 400 dólares de arriendo, no todas las organizaciones tenían la capacidad de poner la cuota mensual de luz, agua, no teníamos capacidad de autogestión, la cafetería no funciono nunca, los punkies empezaron a drogarse en la casa.” (Entrevista Cora Cadena)
Esta situación graficó uno de los mayores problemas de los colectivos de jóvenes: la estructura organizativa, las responsabilidades y la profundización de la democracia. En general se asume que al ser colectivos de jóvenes las relaciones de horizontalidad son similares a la falta de disciplina, compromiso, responsabilidad. Entonces cuando se presenta un problema suele entrar en debate si es que se está irrespetando, discriminando o excluyendo a quienes son distintos. Finalmente, la Puka Yana cerró sus puertas después de haber contraído varias deudas, y de que gran parte de los colectivos que sostenían políticamente el espacio decidan romper con el espacio porque consideraban que frente a los niveles de irresponsabilidad y violencia, no era posible trabajar políticamente.
El siguiente hito en la organización fue el asesinato de un joven estudiante secundario, Paúl Guañuna, en manos de la policía ecuatoriana quien después de haberlo visto haciendo un tag con un marcador en un ladrillo en la calle, lo sube a un carro, lo tortura y lo lanza por el puente de Zambisa. Si bien Paúl no era un joven rockero, el acto criminal de los policías frente a un hip hopero, por expresar parte de sus códigos culturales, es suficiente para que un colectivo como Diabluma asuma el caso y entre en diálogo con la familia de Paúl, convoque a marchas, se sume a las convocadas por el colegio donde estudiaba Paúl o haga el seguimiento del proceso tanto en la Fiscalía como en INREDH. Finalmente se declara culpable a tres policías:
“Es un hito histórico que se les declaren culpables a los policías, y así haya sido por homicidio inintencional, saber que desde el lado del poder no están tan inmunes eso para mi es importante, la otra cosa es que desde la gente cercana al proceso del Paúl, se logro desmitificar que éramos unos monstruos y eso sí me parece un puntazo, me acuerdo las primeras veces que hablábamos con el papá, con don Leonardo, mi hijo no era pandillero, mi hijo no grafietaba, mi hijo no era rapero, el quería convertir a su hijo en un santo, y cuando se dio cuenta que le estábamos dando todo el apoyo vio que los rockeros no éramos todo lo que se dice de nosotros”. (Entrevista Cora Cadena)
Acto seguido los ataques de grupos skinhead neonazis comenzaron a hacerse más fuertes y casi todas las agresiones estaban dirigidas a miembros de Diabluma. En el año 2007, Cora Cadena quien conducía el programa de radio Jatarishun, los domingos en La Luna, es atacada por varios skin heads quienes la golpean hasta casi matarla, ella logra escapar y esconderse en la cabina. A partir de ese momento se asume como tema prioritario las denuncias y la vinculación a INREDH para posicionar las agresiones nazis en el país como actos y crímenes de odio. La organización entra en un periodo de mucho desgaste, porque si bien el gobierno y la fiscalía asumen parcialmente el tema como fundamental, la fiscalía del caso de Cora no ha hecho nada para emitir órdenes de captura para los culpables, sino que inclusive ha desestimado la denuncia puesta por Cora respaldada por organizaciones de Derechos Humanos. Actualmente el colectivo esta revisando la posibilidad de llevar esta denuncia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Además Diabluma debe en los siguientes años no solo encargarse del debate público sobre seguridad ciudadana, reducto ideológico que criminaliza a los distintos y va construyendo nociones de violencia y legitimación de cualquier mecanismo para combatir la delincuencia, sino que debe demostrar permanentemente (incluso a los mismos colectivos urbanos) que las agresiones de los skin heads no son una guerra entre pandillas, porque el movimiento rockero y Diabluma en especial no es un pandilla. La vida de quienes forman parte de Diabluma también se ha visto limitada y agredida permanentemente por estos grupos quienes van controlando ciertos espacios de territorio mediante actos de extrema violencia.
Después fue la bronca con los nazis, ha sido todo un tema de persecución de paranoia, y es un tema que a pesar de que permitimos que nos haya afectado tan íntimamente, no hemos logrado posicionarlo, no es como en lo del Paúl que la gente entendió que los policías eran los criminales, no heos sabido manejar el tema del fascismo de tal manera que se posicione en la sociedad, y ha terminado de ser un tema de guerra de pandillas y además los medios de comunicación están listos para hacer ese aporte. (Entrevista Cora Cadena)
Sin embargo, uno de los mayores logros de la organización fue haber conseguido que en la actual constitución el concepto de sujetos colectivos sea incluido. De esta manera en una alianza inédita entre sectores rockeros, migrantes, colectivos feministas, organizaciones de mujeres y organizaciones LGBTI, en la nueva constitución es posible plantear que acto de violencia, agresión o crímenes por causas ideológicas, de discriminación profunda, homofobia, misoginia o racismo sean asumidas como actos o crímenes de odio y puedan ser asumidos como tal para todos los casos que se presenten.
El año 2008 inició con un duro golpe para el movimiento rockero y en general para toda la población cuando mueren 19 jóvenes en medio de un concierto de rock en una discoteca llamada Factory al sur de la ciudad:
lo de la Factory nos permitió a los rockeros reconocernos, sentirnos como movimiento, yo creo que desde ahí en el imaginario rockero somos ya un movimiento, a pesar de que no seamos como la Conaie, no tenemos proyecto político, pero desde la Factory a pesar de que la veeduría ciudadana fue un fracaso rotundo, hay la sensación de que somos movimiento. Los rockeros empiezan a tener planteamientos políticos, se empieza a sentir otra vez eso de que el rock si es cultura, se debate del espacio público. Comprobamos que la capacidad de movilización del movimiento, no responde como en otros espacios a que convocamos nosotros y la gente va sino que la gente sabe porque se esta moviendo. (Entrevista Cora Cadena)
El movimiento rockero logra movilizar a miles de personas quienes acudieron al concierto de solidaridad con los familiares y posteriormente a la marcha donde la consigna era exigir que se debata sobre el espacio público y que el municipio asuma las responsabilidades del caso.
Para el colectivo la autonomía y la institucionalización de su espacio es un debate interno, sin embargo, inclusive los miembros más reacios a la cercanía con la institucionalidad consideran que iniciativas como
el Quitu Raymi no podría ser lo gigante que es si no tuviéramos relación con lo institucional, de entrada seria imposible desde la autogestión generar algo como el Quitu Raymi. Si nos hemos cuestionado, tal vez seria más chévere hacer un festival más chiquito pero con más contenido, creo que a medida que se ha ido haciendo como gigante ha ido perdiendo el valor político y eso nos preocupa y eso está ligado a lo institucional, y esa es una reflexión que hicimos en el Quitu Raymi del 2008. (Entrevista Cora Cadena)
Es decir que el financiamiento del Estado permite que las iniciativas planteadas por el colectivo no solo se puedan realizar sino que además vayan creciendo en cuanto a convocatoria o calidad de los conciertos gratuitos. A pesar de eso, la relación con las instituciones y con el Estado siempre genera nuevos desafíos y tensiones. Es relevante que con la capacidad organizativa y logística del colectivo, el Municipio aun no asuma su relevancia para la ciudad. Quizás la respuesta se encuentre en que finalmente son jóvenes rockeros que no ponen en movimiento capitales comerciales como lo hacen otros eventos culturales de la ciudad para las fiestas de Quito.
En la relación con el municipio es un constante tira y afloja, creo que tenemos una relación con más armonía con el Estado nacional, con la presidencia y esas cosas, en el tema del Quitu Raymi el municipio nos trata como si fuéramos un festival pequeño en relación a corridas de toros, a la elección de la reina, a todos los otros eventos de las fiestas de Quito, entonces manejamos el mismo presupuesto que cuando empezó el Quitu Raymi.
En cuanto al incendio de la Factory, la relación con el Municipio volvió a mostrarse tensa. Cuando ocurre el incendio en la discoteca Factory el año pasado, y mueren varios jóvenes rockeros, Diabluma levanta un fuete discurso que en vez de concentrarse en las responsabilidades inmediatas de quien prendió la Bengala y qué banda estaba tocando en ese momento, profundiza la discusión sobre el espacio público y las responsabilidades del Municipio en garantizarlo. El colectivo sostiene que es debido no solo a negligencias del Municipio de Quito en el control de las discotecas (salidas de emergencia, materiales usados, permisos otorgados) sino sobretodo a la discriminación que sufren los rockeros y las distintas culturas urbanas no legitimadas o los espacios autogestionados de jóvenes, que ocurren este tipo de accidentes mortales. Para Diabluma mientras los espacios de las culturas urbanas para hacer conciertos, reunirse, encontrarse no sean tratados de la misma manera que se hace con la promoción para conciertos de pop, música clásica, o que formen parte de los circuitos de consumo local para jóvenes de sectores altos, la posibilidad de que hayan más accidentes como ese puede repetirse. En ese sentido, es responsabilidad del municipio generar esos espacios y garantizar espacios plenos que no recluyan a los jóvenes distintos, a “cajas de fósforos” (Entrevista Cora Cadena). El Municipio no asume ese debate ni tampoco mayores responsabilidades en el caso y concentra su accionar en buscar a responsables externos del accidente:
“nosotros formábamos parte de la veeduría, pero hubo una propuesta de la Margarita Carranco, con la que hemos tenido una excelente relación toda la vida, para enjuiciarle al guardia de seguridad de la discoteca por no se cuantos miles de dólares para que el Municipio recupere los gastos que hizo sobre los damnificados de la Factory que había, entonces nosotros dijimos que nof, el guardia es guardia no el dueño de la discoteca, y además gana menos de 200 dólares, y que le vas a hacer pagar los gastos por médicos, hospitales, funerarias, cementerios de 19 muertos!? Y nos opusimos frontal y rotundamente y la otra cosa es que en vez de buscar responsabilidades a nivel estatal, en vez de asumir esas responsabilidades, de cuestionarse y de mirar otras formas para mirar que paso, se inicio una cacería de brujas, entonces los culpables de lo ocurrido con la Factory era la banda que estaba tocando, que si es responsable, pero es una tragedia demasiado grande para que sea responsable la banda que estaba tocando, y los chamos que lanzaron las bengalas y los videos y todo el show cuando tu tienes procesos de negligencia del estado desde hace años respecto al rock, al hip hop, respecto a expresiones culturales que no son oficiales, que te obligan a meterte en cajas de fósforos, de que sirve que le metan preso al chico que lanzó la bengala si es que el Municipio firmó y dio los permisos para que siga funcionando la discoteca, cuando no había inspección de bomberos, cuando no había ni salida emergencia. La responsabilidad del estado en el tema Factory jamás fue analizada” (Entrevista Cora Cadena).
Diabluma es uno de los colectivos que más relación con la institucionalidad y el gobierno local tiene, su relación inicia con el Municipio de Quito pidiendo financiamiento para la realización del Quitu Raymi y para que los permisos para ocupar el espacio público y hacer conciertos sean otorgados. Pero en los últimos dos años la capacidad de convocatoria a los conciertos, a las marchas anti taurinas y denunciando el tema de los skin heads o exigiendo justicia por el caso Guañuna cambia de alguna manera las relaciones entre el Quitu y el municipio:
“Yo creo que las relaciones del Quitu Raymi y Diabluma con el Estado van por ese lado, nosotros exigimos que las cosas sean así, y en el Municipio no nos han dicho no al Quitu Raymi, es también por miedo, ellos saben que tenemos capacidad de movilización, ellos saben que no pueden decir no al Quitu Raymi; por ejemplo, en la ultima reunión que tuvimos para pedir financiamiento para el 2008 cuando fuimos el Felipe y yo, fue bien fuerte, porque entramos diciendo que íbamos a exigir, y que la marcha de toros ya no iba para la plaza de toros, porque para nosotros eso ya no tenía validez, y que íbamos a confrontar a la autoridad municipal, y yo creo que la que hizo la catalizadora fue la Margarita, yo no se que tanto le interese al Municipio, pero la Margarita tenia un poder político importante y eso sirvió para que sea catalizadora y para que sea un nexo entre este poder y nosotros”.
Actualmente, el colectivo se encuentra realizando los talleres de quichua, debatiendo sobre la dinámica de violencia con el tema skin head y trabajando en un proyecto financiado por la unión Europea sobre el ejercicio de derechos para jóvenes de culturas urbanas, cuyos componentes son un programa de radio, un espacio de formación y otro de investigación.
“Unos manejamos la parte institucional del proyecto, informes y todas esas pendejadas, y otos en cambio que para mi es el equipo que tiene más responsabilidad que esta a cargo de la estructura de Diabluma, sacar adelante a Diabluma, de sostener la casa, de organizar las mingas para que la casa funcione, de coordinar la organización de talleres, foros, de las clases de quichua con los chamos, eso no está dentro del proyecto, pero igual lo incorporamos.” (Entrevista a Cora Cadena)
En este momento Diabluma pasa por un momento interno de definiciones, formación y cambio en las relaciones de poder y por ahora considera que no es el momento para sostener una alianza con otros espacios. También el carácter del Quitu Raymi ha cambiado, ya no es un espacio de resistencia, finalmente se declara patrimonio a las 45 hectáreas de vestigios arqueológicos en Rumipamba y en se aprueban en la constitución principios básicos por los que la organización luchaba: plurinacionalidad, interculturalidad, prohibición de bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano, eliminación del servicio militar obligatorio, la cultura como un proceso y una construcción, reconocimiento de los espacios públicos y las culturas urbanas, no criminalización a quienes consumen drogas y legitimación de sujetos colectivos no relacionados con el patrimonio o lo ancestral. Como sostiene Cora:
“ahora creemos que el Quitu es un festival de insurgencia simbólica, eso significa que pasamos del nivel de resistencia a hacer propuestas también, o sea por ejemplo en el tema de espacios públicos logramos meter eso de culturas de urbanas (…) ahora llegan bastante más y convocamos a la marcha de los toros desde los conciertos, había full rockero y no rockero viejo, sino full rockero chamo”. (Entrevista Cora Cadena)}
Conclusiones
1. Los colectivos no son parte de un movimiento de jóvenes, en el sentido más clásico del concepto de movimiento social (García Linera 2004:21). Considero que no es posible hablar de un movimiento de jóvenes: a lo largo de la última década y media, no ha existido una plataforma sostenida que articule a los distintos colectivos y sus múltiples demandas y estrategias; tampoco hay instancias de coordinación que definan estrategias conjuntas; los niveles de movilización y convocatoria son bastante bajos, y cuando se producen movilizaciones son esporádicas en el tiempo, mostrando un débil tejido social, urbano y juvenil. Tampoco los jóvenes han construido un proyecto político. Si miramos bajo esa lupa a los colectivos, efectivamente pareciera que no han aportado en la construcción de un tejido social de cambio, pero como sugerí en el inicio de este documento, las organizaciones de jóvenes contribuyen a poner en movimiento a la sociedad, formulando nociones y prácticas para la construcción de otra sociedad (García Linera 2004:130; Zibechi 2008:29). Considero que los tres colectivos analizados, nos permiten proponer que los grupos de jóvenes han aportado en:
a. Sostener conjuntamente, pero en ciertas coyunturas protagónicamente, las demandas de las organizaciones sociales y el movimiento indígena mediante apoyo en la difusión, realización de actividades concretas de posicionamiento de demandas y sentidos políticos, sostenimiento de campañas, en diálogo con los sentidos políticos del periodo de movilización de los años 90;
b. Ampliación y redefinición de los contenidos del espacio y la esfera pública no estatal a través de propuestas territoriales y desterritorializadas de los espacios de encuentro, autonomía y autogestión. El espacio público es no solo una esfera de disputa colectiva, o un lugar necesario de autonomía, es un espacio que se vuelve canal para la construcción de la memoria colectiva y la puesta en conflicto, tensión o encuentro de diversos y desiguales;
c. Reactivación de la memoria colectiva y plataforma de denuncia, defensa de los derechos humanos y demandas de profundización de la democracia, la justicia social y la igualdad.
d. Un esfuerzo por construir organizaciones horizontales, autónomas, con prácticas y sentidos éticos que superen a ciertas formas de la izquierda tradicional, vertical, donde lo cotidiano y lo personal no es asumido como parte fundamental de la construcción de opciones políticas de transformación.
e. Posicionamiento de temas y complejización de demandas en la izquierda como las identidades culturales, las culturas urbanas, el espacio público, la creatividad en condiciones de baja capacidad de movilización, la cultura anit militarista. Hay un importante aporte de los colectivos en la definición de cultura: por un lado plantean que la cultura no está ligada a lo ancestral o al patrimonio, por lo tanto no es rígida ni escencialista, sino un proceso en construcción; la cultura no es tampoco una construcción esquizofrénica ni fragmentada donde se es una identidad para pasar a otra o una suma de identidades; la cultura no es solo un evento o la suma de las expresiones artísticas, son sentidos y producciones simbólicas que constituyen la vida.
2. Como sostiene Maluf a partir de los años 50, emerge un modelo de consumo ligado a nuevas identidades entre esas la de los jóvenes, es aquí donde se muestran los primeros signos de expresión de estilos y comportamientos propios. Como hemos visto se produce una especie de paradoja donde por un lado, lo juvenil aparece como un estilo de vida ideal, algo que hay que imitar, seguir, consumir a través de los medios de comunicación y la industria cultural, y por otro se otorga a los jóvenes rasgos que aparecen como intrínsecos, son seres incompletos, inmaduros, confundidos, irresponsables, identidades en transición, los jóvenes no son, solo están, existen a medias (Maluf, 1999:50). Si la juventud es la tierra del nadie social (Bourdieu 1990), es el lugar donde no se es, los colectivos de jóvenes han construido una política de la afirmación, donde a cada paso van sentando que si son y que además de que existen, son actores sociales. Esta política de la afirmación es para algunos autores como Krauskopf, una detonación de la visibilidad juvenil desde la exclusión social (Krauskopf, 1996), que vendría a ser un mecanismo de autoafirmación que incluye interacciones violentas, apariencias desafiantes, defensa de la territorialidad del cuerpo y del espacio. Pero más allá de las características que puedan tener las identidades juveniles, lo que interesa para esta investigación es mirar que la política de la afirmación es parte de una acción colectiva, es la afirmación más allá del individuo, es la urgencia colectiva, la inteligencia conjunta de plantearse la transformación de la sociedad.
3. Cerbino plantea que al estar la identidad sujeta a la transformación continua, la cultura implica la creación cultural, esto se activa en el contacto y la circulación de las diferencias, y las dinámicas del conflicto (Cerbino, 1999:60). Pero una de las consecuencias de la época actual es que no existe mediación simbólica que de paso a la relación con el otro, aquí radica una de las claves para comprender el papel de los colectivos de jóvenes durante la última década: frente al rompimiento del vínculo simbólico que genera la sociedad de consumo y la saturación de imágenes, y como cuestionamiento a una sociedad de exclusión basada en las desigualdades, los colectivos se plantean la construcción de un camino que reconstruya y redefina la mediación simbólica, que permita cotidianamente, a largo y mediano plazo el reencuentro con el otro, a través de la política. El reencuentro con el otro es para los colectivos, finalmente la posibilidad de dotarle de contenido a la política, como alternativa a esa política concentrada en el juego electoral, política ubicada solo en el seno del Estado o en la falsa participación de una democracia excluyente y representativa. Es un esfuerzo por crear una producción simbólica que cuestiona y supera el consumo creando discursos, apropiaciones y sentidos distintos sobre la cultura, la política y la esfera pública no estatal.
4. Si bien mantienen una ideología de izquierda cuyos principios son anti capitalistas y anti imperialistas son espacios donde confluyen distintas tendencias (comunistas, socialistas, anarquistas) sin que esto sea un obstáculo para desarrollar sus objetivos comunes y sus formas de hacer política. Donde mayor homogeneidad ideológica existe es en el caso de Convergencia Democrática, quizás se debe a que se alimentan de una tradición de izquierda socialista y de comunidades vinculadas a la teología de la liberación, es decir que su relación con organizaciones ideológicas más fuertes como el caso de la Cuarta Internacional, ha marcado una línea ideológica y una cierta disciplina en el funcionamiento interno.
5. Los tres colectivos tienen una estrecha relación con el periodo de movilización que se gesta en la década de los 90, y gran parte de sus acciones son de apoyo al movimiento indígena. Por un lado, hay una relación de cuidado y apoyo al movimiento cuando permanecen en Quito en los momentos de levantamiento o movilización (conciertos de solidaridad, campañas para recoger víveres y vituallas para los indígenas, apoyo en la llegada de las organizaciones tanto por el sur como por el norte de la ciudad, movilización en las marchas convocadas por el movimiento), y una acción de cara a la sociedad quiteña blanco mestiza interpelando sus niveles de solidaridad, su racismo y su distancia con la presencia del movimiento (grafitis que dicen Amo lo que tengo de indio, carteles donde está escrito No me dispares soy tu hermano). Por otro lado, hay colectivos que además de ese apoyo forman parte de las discusiones políticas y estratégicas del movimiento en temas que permitían la agregación de diversas organizaciones, esto es la lucha contra el neoliberalismo y el capitalismo y la profundización de una democracia así como la construcción de otras opciones productivas y civilizatorias, como Convergencia Democrática que formó parte de Pachakutik antes de que éste se alíe con Lucio Gutiérrez para las elecciones del año 2003. Otra forma de vinculación fue la que adoptaron los Diabluma, quienes incluyeron en la misma conformación del colectivo el debate sobre la identidad y la cultura, la diversidad étnica al interior del colectivo les permitió plantear su auto reconocimiento tanto como mestizos que reconocían, valoraban y dialogaban con su herencia indígena, política y cultural, como también asumiendo y valorando la existencia de indígenas en su colectivo (en un momento se acercaron a las organizaciones rurales que estaban conformándose alrededor de una lucha por la tierra y su reconocimiento como pueblo quitu kara). Eso significó que a la larga Diabluma sea invitado a las diferentes reuniones y asambleas de la CONAIE y la Ecuarunari, y que las organizaciones indígenas a su vez avalen la mayoría de acciones del colectivo.
6. Sin embargo, esta relación con el movimiento indígena hace que algunos de los ritmos y demandas de los colectivos estén estrechamente vinculados con los flujos y reflujos del movimiento. Eso implica algunos desafíos y limitaciones que se presentan con matices de acuerdo a cada colectivo. En el caso del GOCE, su “abanico de aliados” y su demanda antimilitarista, que no está anclada necesariamente al proyecto político de la CONAIE, no solo le ha permitido posicionar varios temas, que componen el principio antimilitarista, en distintos grupos, organizaciones y sectores, alcanzando avances significativos en la generación de una conciencia social y ampliando derechos civiles, sino que esos elementos le han dado cierta autonomía. El mayor desafío para el GOCE, una vez lograda en la actual constitución, la prohibición del establecimiento de bases militares extranjeras e instalaciones extranjeras con propósitos militares, y la anulación del servicio militar obligatorio, es seguir construyendo nuevas formas culturales, y ya no necesariamente jurídicas para alcanzar su objetivo de construir una cultura de paz.
7. Los colectivos proponen nociones del espacio público que amplían la noción que tradicionalmente se ha hecho de este. Para organizaciones como Diabluma el espacio público debe tomar en cuenta la existencia de culturas urbanas y es asumido como un espacio de encuentro, debe tomarse sin pedir permiso a la sociedad o a la institucionalidad estatal, local o nacional; para Convergencia Democrática el espacio público es solo posible cuando se ha construido autonomía frente al Estado y para el GOCE el espacio público debe tomarse en un ejercicio de derechos y desobediencia civil. En general, todos los colectivos mediante sus acciones y perspectivas parten de la idea de que “las clases en el poder se sirven del espacio como un instrumento de dominación con el objetivo de dispersar a la clase obrera, repartirla en los lugares asignados para ella, subordinar consecuentemente el espacio al poder, con el objetivo de conservar las relaciones de producción capitalistas” (Lefebvre, 1976:140). Es por eso que para los tres colectivos bajo distintas estrategias e intensidades “el espacio es el producto de las luchas sociales” (Zibechi 2008:23), eso quiere decir que es en la producción simbólica y física del espacio donde los sectores desposeídos y las organizaciones sociales deben construir una geografía de la producción y de las relaciones sociales (Harvey 2003:65 en Zibechi 2008:24). Al ser el movimiento indígena un actor clave y un referente para estos tres colectivos políticos y culturales de jóvenes, éstos fueron asumiendo e incorporando nociones y principios éticos del movimiento. Una de esas nociones fue la idea de territorio, el movimiento indígena es quizás el actor político del Ecuador contemporáneo que junto con los migrantes que propone la producción simbólica y la deconstrucción de las relaciones sociales con el objetivo de hacer del espacio comunitario y el control sobre los recursos naturales un territorio. La noción de territorio es clave para colectivos como Diabluma quienes incluyen esta noción pero la relacionan directamente con la idea del espacio público, el territorio vendría a ser la posibilidad de fluir y encontrarse libremente en lugares como la calle. Diabluma es el único colectivo que a lo largo de su historia va confrontándose con otras identidades culturales políticas como los skin head neonazis. Es en esa coyuntura que su noción de territorio se asienta en la defensa de espacios de libre circulación y respeto entre todas las identidades culturales. En ese sentido Diabluma no actúa bajo la lógica de una identidad cultural que territorializa excluyendo sino que formula una propuesta más universal que permite la confluencia, bajo principios de respeto y defensa de la vida, de diversos.
8. En cuanto a la capacidad de movilización de los colectivos, Diabluma y Convergencia Democrática logran movilizar a los sectores con quienes trabajan y alcanzan a superar la capacidad de convocatoria del resto de colectivos de jóvenes de la ciudad. Ambos son los únicos colectivos que se plantean aportar en la conformación de movimientos sociales (Diabluma en el movimiento rockero) o de un movimiento político para la construcción del socialismo (Convergencia Democrática primero en la Democracia Socialista y luego en la Refundación Socialista, ambas incorporadas a la IV Internacional. Sin embargo, los ritmos y tiempos son distintos. Convergencia Democrática construye su capacidad de movilización en la relación con sectores populares barriales articulados a la teología de la liberación, son las organizaciones populares de los barrios periféricos de Quito (jóvenes, mujeres, hombres) quienes finalmente “ponen” gente en las calles bajo demandas antineoliberales y generalmente en momentos de convocatoria del movimiento indígena y en algunos casos, de la Coordinadora de Movimientos Sociales. La convocatoria de Diabluma se concentra en la movilización principalmente de jóvenes colegiales, en el caso de la demanda de justicia por el asesinato de Paúl Guañuna; de identidades urbanas y colectivos diversos, en el tema skinhead neonazi; y de rockeros y familiares para el caso del incendio y muerte por negligencia de la Factory. Mientras que el GOCE nunca se propone movilizar masivamente y enfoca más bien sus acciones directas a generar publicidad y apoyo de otras organizaciones (mujeres, derechos humanos, ecologistas, jóvenes).
9. El debate entre autonomía e institucionalidad recorre la historia de los tres colectivos. Se asigna a la autonomía una serie de ideas que van desde ninguna relación con las ongs, la academia o el Estado; posibilidad de definir sin injerencia externa en las decisiones, temas, tiempos y formas de hacer política del colectivo; opción por sostener sin financiamiento de ningún actor externo las propuestas del colectivo; construcción de cierta producción simbólica, ejercicio de la ciudadanía y formas de ocupar el espacio público. Pero la autonomía es también la imposibilidad de ampliar la capacidad de injerencia de los colectivos, o el sostenimiento de propuestas a largo plazo o inclusive a corto plazo (publicaciones, escuelas, campañas). La autonomía está relacionada también con la dificultad en términos de tiempo y condiciones laborales y económicas que se presenta a los miembros de un colectivo. Se plantean entonces discusiones en torno a cómo sostener financieramente un espacio o a los miembros de un colectivo que tienen que cumplir otras responsabilidades como trabajar, estudiar, casarse o ser papás y mamás. La relación con la institucionalidad y la institucionalización se ven en cambio como la cooptación de la organización, el sometimiento de los principios, demandas y formas de hacer política a los intereses de un actor externo o la utilización del colectivo en relaciones casi clientelares. Frente a eso la institucionalización es también una puerta para la sistematización de ciertos procesos o el ir adquiriendo habilidades, discursos y capacitaciones en otros temas. Es la posibilidad de acceder a otros espacios, formar relaciones con otros contactos, ampliar las redes del capital simbólico, lograr financiamiento que puedan sostener propuestas de la organización además de ser un canal para posicionar temas y lograr avances en un cambio jurídico o de perspectiva de la institucionalidad. Sin embargo, todos los colectivos han tenido relación con la institucionalidad ya sea para financiamiento, para lograr cambios jurídicos, modificar la visión que desde el Estado, la academia o las ongs se ha hechos obre los jóvenes y ampliar a los actores aliados que faciliten o contribuyan de manera eficaz al posicionamiento de los temas de los colectivos.
10. En relación a la formación interna, todos los colectivos la tienen de alguna manera, pero en general los procesos de formación política y de talleres prácticos ya no son un tema fundamental para ellos. Diabluma sostiene un espacio de formación y las clases de quichua donde se relacionan con otros jóvenes, sin embargo hay una fuerte resistencia a la lectura o al pensamiento más estructurado o sistemático. Aquí se grafica este supuesto dilema entre una militancia intelectual y una militancia activista, dilema que está siempre presente en la mayoría de colectivos de jóvenes. Por otro lado, el GOCE combina una formación en diversos temas, capacitación en estrategias y acciones directas, así como talleres para especializar y mejorar las habilidades de sus miembros. También priorizan la formación para jóvenes en los temas que manejan. Convergencia Democrática en cambio pasó por procesos de formación política sistemática, de lecturas y debates y tareas prácticas, con el propósito de construir una praxis revolucionaria, es decir la formación para Convergencia responde a un patrón de vivencia colectiva, a un esquema de militancia más cercano a lo vivido en los años 70. la formación además aporta con cierta disciplina: leer, debatir, participar, hacer la tarea práctica.
11. Excepto el GOCE, ninguno de los colectivos actualmente se plantea la articulación o alianza con el resto de colectivos de jóvenes, ideas de posibles plataformas son vistas como imposibles de realizar y consideran que es preferible trabajar solos porque no sabrían como trabajar con otros. Pero tampoco hay una claridad en el trabajo con sectores populares, de hecho excepto Convergencia Democrática, actualmente inexistente como colectivo pero disuelta en Refundación Socialista y el Colectivo Feminista, quienes están aportando y sosteniendo discusiones y propuestas en relación a economía solidaria y popular, soberanía alimentaria y relación entre el campo y la ciudad con mujeres de sectores populares y organizaciones indígenas y campesinas, el resto de colectivos está más concentrado en el trabajo en base a identidades y culturas urbanas o en el trabajo en colegios con jóvenes estudiantes. Al estar el movimiento indígena en crisis, ninguna de las organizaciones mantiene ya una relación periódica y sistemática con éste. Solo en periodos de movilización coyuntural, como el caso del paro antiminero de este año, los colectivos (y sin consenso interno algunos) se volvieron a encontrar en la ciudad para activar, sin mucho éxito, una “conciencia urbana” que solo pudo sumarse a la vigilia entorno a la huelga de hambre.
12. La demanda de transformación adquiere un contenido cultural: se incorpora una visión de la cultura como proceso y construcción de reconocimiento de la diversidad no anclado únicamente a la idea de patrimonio ancestral; y lo político transcurre entre el ejercicio de derechos que ampliaban la noción de ciudadanía y los derechos civiles, y un fuerte anclaje en la lucha contra el neoliberalismo, el imperialismo como violación a la soberanía, y de forma menos clara, contra el capitalismo. La noción de soberanía en un contexto neoliberal así como la concepción de la militancia en redes, colectivos y encuentros internacionales, ampliaron las significaciones de la política, la cultura y el espacio público en un ejercicio por redefinirse y posteriormente por construir una política de la afirmación.
Bibliografía
Abad, Miguel 2002. “Las políticas de juventud desde la perspectiva de la relación entre convivencia, ciudadanía y nueva condición juvenil” en Revista Ultima Década #16, Viña del Mar, pp. 119-155.
Alcaldía del Distrito Metropolitano de Quito 2007. Estado de situación de los jóvenes en el distrito Metropolitano de Quito, Quito: ADMQ
Ayala Mora, Enrique 1994. “Partidos políticos y universidad” en Universidad, Estado y sociedad Quito: CEN.
Banco Mundial 1996. Una estrategia enfocada a los jóvenes en riesgo, División de Recursos Humanos, Departamento III, Región de América Latina y el Caribe.
Bourdieu, Pierre 1990. “La juventud es más que una palabra” en Sociología y Cultura Mexico: Grijalbo pp.163-174
Cerbino, Mauro 1999. “De malestares en la cultura, adicciones y jóvenes” en Revista Iconos # 8. Quito: FLACSO pp. 58-65
Cevallos, Maluf y Sánchez 2002. Análisis situacional de la juventud en el Ecuador Quito: Banco Mundial.
Durston, Anne 2009 s/p. Jóvenes y democracia en el contexto de la revolución ciudadana.
Fernández Gabriela 2000. “Notas sobre la participación política de los jóvenes chilenos” en Balardini, Sergio, comp. La participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo Colección Grupos de Trabajo de CLACSO. Grupo de Trabajo Juventud. Buenos Aires: CLACSO.
García Linera, Álvaro 2004. Sociología de los movimientos sociales en Bolivia La Paz: Oxfam.
GOCE 2002. Memoria del Grupo de Objeción de Conciencia de los años 2000 y 2001. Quito
Hart, Roger A. 1994 (1993). La participación de los niños: de la participación simbólica a la participación auténtica. Citado en Manfred Liebel: Protagonismo Infantil (Nicaragua: Nueva Nicaragua).
Icaza, Patricio 1994 “Movimiento estudiantil universitario: de la rebelión a la incertidumbre” en Varios Universidad, Estado y sociedad Quito: CEN.
Informe Políticas de juventud en América Latina en la antesala del 2000: logros, desafíos y oportunidades. OIT-Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional
http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/youth/doc/not/libro25/ii/index.htmKrauskopf, Dina 2000. “Dimensiones críticas en la participación social de las juventudes” en Balardini, Sergio, comp. La participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo Colección Grupos de Trabajo de CLACSO. Grupo de Trabajo Juventud. Buenos Aires: CLACSO.
Maluf, Alejandra 1999. “Bellos pero irresponsables” en Revista Iconos #8. Quito: FLACSO pp.48-57
Moreano, Alejandro 1994. “Y la cantante calva? La universidad y los nuevos movimientos sociales” en Varios Universidad, Estado y sociedad Quito: CEN.
Naranjo, Mariana 1999. Proyecto Sapri Ecuador. Gobierno del Ecuador – Sociedad civil – Banco Mundial. Marco introductorio del estudio “Aproximación a impactos de las políticas de estabilización y ajuste estructural aplicadas en el Ecuador: 1982-1998” Quito
Quitu Raymi 2006. “Kitu Raymi” en Revista La pepa. Quito: Ediciones noctámbulas
Rodas Morales, Raquel 2007. “Las jóvenes y los jóvenes en la encrucijada del nuevo siglo” en Las propias y los ajenos: miradas críticas sobre los discursos del movimiento de mujeres del Ecuador Quito: FIGACDI.
Romo, María Paula 2000 “Política vieja vs. sociedad joven” en Ecuador Debate. Quito: CAAP
Sánchez-Parga, José “Ecuador en el engranaje neoliberal” en Nueva Sociedad número 123 enero- febrero 1993, pp. 12-17
http://www.nuso.org/upload/articulos/2196_1.pdfSandoval, Mario 2000. “La relación entre los cambios culturales de fines de siglo y la participación social y política de los jóvenes” en Balardini, Sergio, comp. La participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo Buenos Aires: CLACSO.
Santillana, Alejandra 2008. Discusiones sobre el proyecto político del movimiento indígena del Ecuador, tesis sociologado PUCE.
Taddei, Emilio Junio 2002. “Enero – abril 2002. Crisis económica, protesta social y “neoliberalismo armado” en América Latina” en Revista OSAL, Buenos Aires: CLACSO
Tapia, Luis 2002. “Movimientos sociales, movimiento societal y los no lugares de la política” en Democratizaciones plebeyas La Paz: Muela del diablo.
Touraine, Alain 1993. Crítica a la Modernidad Ediciones Temas de Hoy
Urresti, Marcelo 2000. “Paradigmas de participación juvenil: un balance histórico” en Comp. Sergio Balardini La participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo. Colección Grupos de Trabajo de CLACSO. Grupo de Trabajo Juventud. Buenos Aires: CLACSO.
Varese, Stefano 1996. “Parroquianismo y globalización. Las Etnicidades Indígenas ante el Tercer Milenio”, en Varese, Stefano (Coordinador) Pueblos indios, soberanía y globalismo Quito: Abya-Yala, pp. 15-30.
Vázquez S., Lola (tesis UASB) La nación ecuatoriana desde los jóvenes: percepciones de los jóvenes y las jóvenes de Quito sobre la nación y la identidad nacional
Virno, Paolo 2003. Gramática de la multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas Madrid: Traficantes de Sueños.
Zibechi, Raúl 2008. Territorios en resistencia. Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas. Buenos Aires: La Vaca
[1] La aplicación de las políticas neoliberales en los países de la región implicó el recorte total o parcial de la inversión social desde el Estado, así como el cierre de programas reinvestigación y el abandono en la planificación y redistribución pública estatal.
[2] En la mayoría de los países de América Latina, el neoliberalismo empezó a aplicarse en los años 80, después de la crisis de la deuda externa (CLACSO).
[3] Sobre el tipo de militancia que se va construyendo en los colectivos nos concentraremos más adelante en los análisis de casos.
[4] “Es una propuesta no violenta individual y colectiva ante todo tipo de imposición, que busca una transformación social a través de la libertad el respeto a la diversidad y a los derechos humanos” (GOCE, 2002: 5).
[5] “El militarismo es entendido como la supremacía del poder militar sobre el poder civil, (…) y el antimilitarismo es visto como las luchas populares cuyo objetivo es la eliminación del militarismo” (GOCE, 2002:8)
[6] Para un detalle de estos principios revisar Anexo 2.
[7] Para una contextualización más extensa de lo que significaba el ALCA revisar El ALCA y sus peligros para América Latina coordinada por Jaime Estay y Germán Sánchez y publicada por la CLACSO.
[8] El Plan Colombia es un programa de desarrollo económico sin drogas, implementado en el gobierno colombiano de Andrés Pastrana e1998, pero que en realidad constituye un plan político militar que bajo el discurso anti drogas justificó la implementación de bases militares, nuevos programas de inteligencia militar-policial, presencia de mercenarios extranjeros y políticas anti drogas de carácter cuasi obligatorio manejadas desde los EEUU. El Plan Patriota en cambio fue inaugurado durante el gobierno del ex presidente Lucio Gutiérrez, e implicó el incremento de presupuesto para las FFAA y el cambio de funciones de la policía y los militares en cuanto el control del servicio de inteligencia.
[9] Para un listado de las acciones del GOCE durante los años 2000 y 2001, revisar Anexo 1.
[10] De acuerdo a la sistematización realizada por el GOCE la desobediencia civil hace referencia a: “negarte a cooperar, colaborar colectiva e individualmente a una imposición, a través de la resistencia, presentando propuestas alternativas, es civil por que busca al bienestar de la sociedad, es practicada por la población o el pueblo que esta fuera de las instituciones del estado, y no es militar. (…) se da en contra de una ley injusta, represión, etc. quien desobedece es la sociedad civil conciente y razonadamente. (…) Buscamos por medio de la desobediencia civil, afectar al poder a través de la resistencia. (GOCE 2002:9)
[11] Si bien en Ecuador no hay investigaciones sobre los grupos nazis y neonazis, para los colectivos y culturas urbanas, es sabido que en el país funcionan grupos de skin heads nazis que utilizan símbolos del ejército nazi alemán, como la esvástica y la cabeza rapada, botas negras de cuero, pantalones ajustados y chompas y gorra de guardias de seguridad. Estos grupos hablan de un nacionalismo ecuatoriano y ya no de una superioridad aria, y se abanderan del discurso de la seguridad ciudadana, para eliminar de las calles a todos aquellos que consideren inservibles, desechables como los mendigos, los niños de la calle, los trans y trabajadoras sexuales, los punks y otras culturas urbanas. Los skin heads en Quito tienen varios juicios ante la Fiscalía y ante las organizaciones de derechos humanos por ataques físicos y amedrentamiento a miembros de los sectores antes mencionados. Para mayor información sobre el funcionamiento de estos grupos, contactarse con INREDH.
[12] Como sostenemos a lo largo de todo el documento, el movimiento indígena aparece con vocería propia en un contexto de crisis de la izquierda gremial, sindicalizada y articulada en partidos, y logra que el resultado en vez de ser favorable para la derecha que ya había triunfado ideológicamente a finales de los 80, sea favorable para la recomposición de las fuerzas del campo popular.
[13] Arlen era una militante del FSLN de Nicaragua,
[sofia1]A que se refiere? Fundamentar.